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Crítica:POP

Bienvenido a la aburrida 'postmovida'

De ganar esa carrera de obstáculos, que es la vida, ha regresado Sabino Méndez, guitarrista, compositor y otrora alter ego del Loquillo que más impactó; y lo hizo exhibiendo lo mejor de sí mismo: un estupendo puñado de canciones y una profunda conexión con el centro neurálgico y creativo de aquellos años de movida, que tanto cambiaron la faz musical española, mal que les pese a los que ahora se empeñan en que nunca existió. Sabino se presentó acompañado de una esforzada banda, cuyo nivel nada tiene que ver con los estándares de calidad de las megaestrellas actuales, pero que se ha empapado los principios fundamentales del rock urbano español de los años setenta -Burning-, de los que Méndez es profundo deudor. Como armas fundamentales, el artista catalán exhibió una voz personal, aunque tal vez carente de la espectacularidad necesaria para un mayor calado, y, sobre todo, con unos temas que rayan en lo maravilloso -Hemingway, El compromiso social del artista ja,ja, ja, Sábado, Son novedad en el paraíso...-, todas ellas preñadas de emoción, poesía callejera y una visión del mundo desde el lado de los perdedores cotidianos. También hubo homenajes a Albert Plá, Marc Parrot, y los argentinos Moris y Charly García. Bienvenido Sabino Méndez y a ver si su llegada consigue animar un poco el cotarro, que bastante-aburrida está la postmovida.

Sabino Méndez y Los Montaña

Sabino Méndez (voz y guitarra), Manolo Marzoa, y Ricardo Rabella (guitarras), José Faraponi (bajo), Josep García (batería) y Martín Losa (teclados). Sala Siroco. 1.000 pesetas. Madrid, 15 de febrero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de febrero de 1997