Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Sobre la nube

En relación con la información publicada en su periódico el pasado 14 de enero en la página 3 de la sección dedicada a Madrid, sobre el accidente ocurrido en la fábrica de la empresa Algry, que provocó la formación de una gran nube blanca, junto con otros efectos, me siento obligada a señalar que contiene errores científicos importantes. Lo que sucedió quedó ampliamente aclarado con la información que ustedes mismos ofrecieron en su periódico del día siguiente, basada en el informe que difundieron los directivos del grupo Alter, al que pertenece la empresa.Los errores a los que me refiero están contenidos en todo el primer párrafo de dicha información, que parece recoger la versión ofrecida por el jefe del servicio de información del Instituto Nacional de Toxicología, acerca de cómo se pudo originar el cloro, al que en los primeros momentos se atribuyó la gran nube blanca que causó la alarma. El ácido clorhídrico nunca puede oxidarse a cloro con el oxígeno del aire y el agua. Se necesitan oxidantes mucho más potentes.

Por otra parte, el ácido clorhídrico que había en la torre (que se rompió por el calor desprendido en la reacción con la trimetilamina) era lo más concentrado que puede ser, ya que tal ácido es una disolución acuosa de cloruro de hidrógeno, y este gas se disuelve en el agua hasta alcanzar una concentración del 40% como máximo. El ácido clorhídrico comercial de uso más común tiene una concentración del 36%. ¡Claro que tiene cerca del 70% de agua!

Lo más tóxico que pudo desprenderse en el accidente ocurrido era la trimetilamina, pero ésta fue neutralizada por el ácido clorhídrico de la torre, formando la nube blanca, no tóxica, de clorhidrato de trimetilamina. Este producto no es un gas, sino un sólido que cuando se genera en forma de polvo muy fino, queda en suspensión en el aire como un humo blanco. Gracias a la gran cantidad de ácido clorhídrico que había en la torre, se evitó el mal mayor de que se liberaran a la atmósfera aproximadamente 250 kilos de trimetilamina, sustancia tóxica y de desagradable olor a pescado poco fresco. La empresa y los bomberos actuaron correctamente para eliminar, por medio de cortinas de agua, todos estos productos, que son bastante solubles en agua. La empresa debería automatizar el proceso, de modo que la apertura o cierre de válvulas no sea manual.- investigadora científica.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS