Reportaje:

Pánico en Helsinki

Un cantante de 'rap', acusado de propagar intencionadamente el sida a numerosas mujeres

En un juicio a puerta cerrada, el procurador de la Corte de Justicia de Helsinki ha pedido la pena máxima imperante en el país, 15 años de cárcel, para el cantante de rap y ciudadano estadounidense de 35 años Steven Thomas, acusado de intento de asesinato múltiple por contagiar el sida deliberadamente a varias mujeres.El caso mantiene en ascuas a la opinión pública del país. Según el procurador, Thomas supo oficialmente que era portador del VIFI en 1991. Al año siguiente abandonó a su familia -su esposa, finlandesa, y dos niños pequeños- y se entregó a una disipada vida de soltero en las noches de Helsinki. La acusación es rotunda: "Thomas propagó cuanto pudo y de forma intencionada el virus, negándose a usar preservativos en sus relaciones sexuales".

El rapero fue detenido en vísperas de Navidad después de que una joven de 25 años pusiera una demanda contra él por contagio del virus. En una medida sin precedentes en la historia judicial del país, la policía publicó fotos del acusado, de perfil y de frente, llamando a todas las mujeres que hubieran tenido relaciones con él a que establecieran contacto inmediato con un centro de ayuda a 1 os enfermos de sida: "Toda la información será manejada de forma confidencial", aseguraba el comunicado policial.

La reacción al llamamiento de la policía provocó gran alarma. Se estima que unas cien finlandesas acudieron a los exámenes pertinentes, y entre ellas había chicas menores de edad. Esto ha desencadenado una serie de conjeturas. Si Thomas mantuvo relaciones sin protección con unas cien mujeres y jovencitas, la pregunta que se plantea mucha gente es: ¿con cuántos varones han tenido ellas relaciones a su vez desde entonces?

A la espera de la sentencia judicial, algunos funcionarios ya han sacado las cuentas de los gastos que los infectados pueden generar a la sociedad. Se estima que el tratamiento médico de un portador de VIH cuesta a la sociedad unos 50 millones de pesetas. El mismo comisario de la policía que investiga el caso, Terho Maki, se encargó de desmentir las histéricas hipótesis de la prensa sensacionalista: "Por fortuna, las víctimas infectadas son sólo unas cuantas, no llegan a diez", declaró a EL PAÍS. En todo caso, en los laboratorios los exámenes científicos continúan a toda máquina.

En una sociedad extremadamente homogénea, donde los ciudadanos de color siguen siendo una novedad, las reacciones estereotípicas no se han hecho esperar. Incluso los niños africanos se han tenido que abstener de ir a la escuela por temor a represalias. El caso ha despertado pasiones también entre juristas y organizaciónes de los derechos civiles. Según declaró el ministro de Justicia, Kari Häkämis, "en casos como éste la sociedad debe saber cómo defenderse". Al paso le salió el profesor de jurisprudencia de la Universidad de Helsinki Martin Scheinin, que ha hecho un llamamiento público a la cordura. "A los portadores del VIH no se les puede privar de libertad. Una sociedad libre y democrática es tan fuerte como la voluntad de sus ciudadanos. Si comenzamos a marginar a los portadores del virus, estarémos en el camino equivocado", declaró Scheinin.

En los círculos de amigos el cantante es muy querido, y apuntan, sobre todo, a las jovencitas que no dejaban tranquilo al hoy acusado: "Las chicas se rendían a sus pies por el hecho de que él es una persona de color, simpática, buen cantante de rap y estadounidense", asegura uno de sus amigos. Mañana jueves el tribunal se reunirá de nuevo, pero, al parecer, Thomas, conocido artísticamente por el nombre de Doggy Steve, seguirá pendiente de los jueces por un largo tiempo, a la espera de su sentencia; así lo asegura al menos su abogado defensor, Aarno Arvela, -que se disculpó ante EL PAÍS por no poder entregar más detalles del juicio. "El caso tiene un embargo de 40 años. Toda la información de la sala no puede salir a la luz pública; así lo estimala legalidad finlandesa cuando de proteger la intimidad de las personas se trata". A pesar del carácter secreto del sumario, ha trascendido que Steven Thomas no niega el hecho de tener múltiples- relaciones sin el uso de preservativos, pero sí rechaza de plano la intencionalidad de la que se le acusa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 21 de enero de 1997.

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