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LA LUCHA CONTRA ETA

Decenas de miles de personas exigen a ETA la liberación de Ortega Lara al año de su secuestro

España fue ayer un clamor por la inmediata liberación de José Antonio Ortega Lara, y Cosme Delclaux, los dos secuestrados en manos de ETA. El primer aniversario del secuestro del funcionario de prisiones, víctima del cautiverio más largo de la historia de la banda terrorista, sirvió de pretexto para una abrumadora muestra de repulsa contra sus torturadores y una "explosión de, cariño y afecto hacia su familia", en palabras del ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja. Dos manifestaciones multitudinarias recorrieron silencio las calles de Burgos y Logroño, donde vivía y trabajaba Ortega Lara.

Aunque, como recordó Carmelo Renobales, portavoz de los Delclaux, "para las familias no hay aniversarios", porque cada día es uno más de sufrimiento, los españoles no quisieron pasar por alto que hace un año, el 17 de enero de 1996, ETA secuestró a una persona "cuyo único delito es servir a la sociedad como funcionario de prisiones", como dijo el presidente de Castilla y León, Juan José Lucas.Desde el Palacio de las Cortes, en cuyo patio se concentraron diputados y funcionarios, hasta la Orquesta Nacional, que suspendió durante un minuto su concierto, prácticamente no hubo localidad importante de España donde no se luciera el lazo azul, símbolo de solidaridad con los secuestrados.

Funcionarios de prisiones, compañeros de trabajo de Ortega Lara, pasaron toda la noche encerrados en los centros de Burgos, Segovia, Villanubla (Valladolid), Granada, Picassent (Valencia) , Castellón, Foncalent (Alicante), Villabona (Asturias), Ocaña (Toledo), Herrera de la Mancha (Ciudad Real), Salto del Negro (Las Palmas de Gran Canaria) o Cartagena (Murcia).

Unas 8.000 personas se manifestaron al mediodía en Albacete, mientras 6.000 estudiantes de enseñanza media recorrían a pie el kilómetro y medio, que separa Logroño del centro penitenciario donde trabajaba Ortega Lara para protestar contra "la coacción y la violencia" de ETA.

Un portavoz de los funcionarios de la prisión, encerrados desde hace 367 días, los mismos que dura el secuestro de su compañero, animó a José Antonio a que "sea fuerte porque logrará salir bien de esta pesadilla que está sufriendo", aunque admitió que, "si está en las condiciones en que han estado otros secuestrados, su estado anímico y físico puede ser muy preocupante".

Por la tarde, fueron casi 20.000 lo! manifestantes que se echaron a las calles de la capital riojana para exigir su inmediata liberación, según informa Ignacio Martínez.

También Burgos fue escenario de una multitudinaria manifestación, a la que asistieron más, de 15.000 personas, encabezadas por los presidentes de Castilla y León, Juan José Lucas, y el País Vasco, José Antonio Ardanza, así como los secretarios generales de UGT y CC OO, Cándido Méndez y Antonio Gutiérrez. La organización pacifista Gesto por la Paz fletó autobuses desde lastres capitales vascas para acudir a la concentración y entregó a la familia de Ortega Lara 70.000 firmas de solidaridad.

El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal se sumó a la condena general de los secuestros señalando, en un comunicado, que estos "constituyen un atentado contra la dignidad y los más elementales derechos de la persona humana, causan un sufrimiento a todas luces injusto y envilecen a sus autores"

El presidente del Congreso, Federico Trillo, pidió a los familiares de los secuestrados "que tengan la absoluta confianza en que se va a acabar esta situación y que tienen a su lado a todos los españoles, absolutamente a todos los que en este país creen en la dignidad del ser humano, en la libertad y en que tiene que acabarse la violencia".

Empleados de los ministerios de Interior, Administraciones Públicas, Economía e Industria se concentraron ante sus sedes convocados por las federaciones de Servicios Públicos de CC OO y UGT, y llamaron a todos los funcionarios a guardar cinco minutos de silencio.

Trabajadores del Ministerio de Educación acudieron a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, donde les recibió su máximo, responsable, Ángel Yuste. Concentraciones similares tuvieron lugar en Barcelona, Cádiz, Sevilla, Alicante, Zaragoza, Salamanca, las cuatro capitales gallegas y otras localidades.

Unos cuarenta jóvenes pasaron la noche a la intemperie en la plaza de la Constitución de Málaga, donde mantuvieron encendidas doce velas, una por cada mes de cautiverio de Ortega Lara. Los niños de Aldeacentenera (Cáceres) confeccionaron un gran lazo azul con 200 globos que hicieron volar luego como símbolo de la libertad.

Como siempre, la nota discordante la puso Herri Batasuna, que señaló que la suerte del secuestrado no pasa "por los lazos azules ni las condenas hipócritas", sino por el diálogo entre el Gobierno y los presos de ETA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de enero de 1997

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