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Arranca Sur Jerez, un intento español de reproducir la fórmula del Midem francés

Los asistentes al certamen resaltan el buen momento que vive actualmente el flamenco

Jerez de la Frontera

La primera edición de Sur Jerez, un proyecto a 10 años vista que ha sido edificado por la Diputación de Cádiz, el Ayuntamiento de Jerez y la cadena SER -a través de su promotora Nuesa Editorial-, arrancó ayer en Jerez de la Frontera. El festival intenta repetir en España la exitosa experiencia musical francesa Midem. Es un intento por reivindicar y abrir nuevos caminos a la música española, pero también un pulso a la colonización anglosajona. Como primera solución, la inauguración fue un culto al flamenco, seguramente la música más vigorosa de este tiempo. Y aunque sucedió en Jerez, cuna del jondo puro, todos los honores fueron para el flamenco mestizo.

El festival durará hasta el domingo y se presenta lleno de actividades: mesas redondas, homenajes, tres concursos para jóvenes músicos, tres conciertos y una feria del disco antiguo. Todas las actividades son gratuitas. Rosario Flores fue la protagonista indiscutible de la mañana de ayer. La hija de Lola recibió, de manos del alcalde local, Pedro Pacheco, una placa dedicada a su hermano Antonio. Lo hizo con absoluta sencillez y aparente emoción: "Recojo esto en persona, como si fuera mi hermano. A él le hubiera encantado estar aquí. Le encantaba la música y la gente que empieza".Si algo quedó claro ayer es que hasta en Jerez el flamenco se empieza a concebir como una parte indisoluble de la modernidad. Ésa fue la impresión que dejó el debate sobre el viejo y el nuevo flamenco celebrado a mediodía. El crítico José Manuel Gamboa, el productor de discos e inventor del sello Jóvenes Flamencos Mario Pacheco (Nuevos Medios) y el bajista Carlos Benavent coincidieron en una sentencia común: el flamenco está en edad de merecer.

Gamboa incidió en la idea de que no hay flamenco nuevo: "Los flamencos hacen la música de su tiempo. La historia real, discográfica, del flamenco no tiene más de un siglo. Es un género joven que no para de evolucionar, a pesar de que el pesimismo ha sido la constante a lo largo de su historia. A principios de siglo, Demófilo, padre de los Machado; luego Falla, en 1922, y finalmente Caracol, en 1968, hablaban de los peligros inminentes que se cernían sobre lo jondo. Como hemos visto, ninguno de ellos acertó. El flamenco vive un momento espléndido".

Mario Pacheco, considerado el acuñador oficial del nuevo flamenco, distinguió primero el flamenco del pop -"el flamenco evoluciona porque tiene una base teórica, una tradición sobre la que la gente ha teorizado, al revés que en el pop, al que nadie ha estudiado"-, y citó el momento de la transición de lo viejo a lo nuevo en la época de los años setenta, cuando Camarón, Paco de Lucía, Enrique Morente y Manolo Sanlúcar "empezaron a controlar sus grabaciones, a participar en el marketing y sobre todo a vender discos a los gitanos más jóvenes". Gamboa también señaló la importancia capital de Paco de Lucía, que convirtió una "música modal, de escalas muy concretas", en una "expresión mucho más complicada, llena de armonías nuevas y capaz de mezclar influencias sin perder la pureza".

Junto a ellos, Antonio Núñez, presidente de la federación de peñas flamencas, intentaba mantener contra viento y marea la ortodoxia como bandera: "El flamenco siempre será flamenco. Una soleá siempre será una soleá. Una siguirílla siempre será una siguirilla". A lo que respondió Pacheco: "Sí, pero eso es fácil: o se hace o no se hace. Nosotros hemos hecho una cosa más difícil. Hemos hecho una cosa nueva. Lo malo es que la hemos hecho demasiado despacio, no es normal que Ketama haya descubierto el éxito cuando todos ya eran padres de fámilia".

Pero parece que finalmente lo han logrado. El grupo que en 1989 fue recibido aquí con el titular "El flamenco arrockado fracasa en Jerez" y que en 1992 declaró que en Andalucía hay un círculo de gente que no permite que entre el flamenco evolucionado, recibió ayer por fin el reconocimiento de la tierra de Manuel Torre. Los Carmona recogieron sonrientes el galardón concedido "a su trayectoria como líderes del joven flamenco". Tras ellos, las máximas revelaciones del año, Tomasito y Niña Pastori, cerraron la jornada en un Concierto.

El primer concurso celebrado ayer, modalidad folk, lo ganó el grupo local Caché Juncal, un septeto flamenco-pop que luchó contra otras siete agrupaciones seleccionadas en otras tantas comunidades autónomas. Hoy el día estará dedicado al concurso nacional de cantautores y albergará además un debate sobre los derechos de autor y las nuevas tecnologías, que contará con la presencia de la ex ministra socialista de Cultura Carmen Alborch. El guitarrista Paco Cepero hará los honores en el homenaje a Camarón y rematará un concierto del grupo Revólver.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de enero de 1997