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Woody Allen afirma que el género musical le permite alejarse de la realidad

El director presenta en Londres su película 'Everyone says I love you'

Woody Allen concluye el año con un nuevo triunfo. Everyone says I love you, su primer musical, es la quinta película que Woody Allen estrena desde que entabló relación con Soon Yi, la hija adoptiva de Mia Farrow. El realizador se inicia en el mundo de los musicales, un género que deseaba probar desde hace años. "Puedes alejarte de la realidad en mayor medida. Contar y hacer cosas que no funcionarían en otro género", afirma. "Además, la historia avanza cantando y bailando, dos ejercicios muy sensuales y que dan mucho placer".

Los actores no supieron de antemano que participaban en un musical. Allen no buscaba cantantes profesionales, sino cierta vulnerabilidad e imperfección en las voces de sus actores. Las sorpresas no faltaron. Goldie Hawn resultó demasido buena y el director tuvo que pedirle que se esmerara un poco menos. Julia Roberts, Tim Roth, el propio Allen y otros actores de su largo reparto se mantuvieron fieles a sus respectivos papeles de forma que, explica, "la emoción surgió espontáneamente".Drew Barrimore fue la excepción. La ex-estrella de E.T se negó a grabar sus canciones porque, bromea Allen, "me dijo que ni tan siquiera canta en la ducha". "No quería perderla porque es una actriz extraordinaria. Así que busqué a una joven de su edad para que doblara su voz en las escenas musicales'", admite.

La falta de técnica no supone un obstáculo para el éxito de la película. Allen sabe que las obras maestras pueden surgir de aficionados entregados. "Observa el trabajo de Vittorio de Sica en El ladrón de bicicletas, una de las grandes películas de todos los tiempos. Una obra maestra debe tener un sentimiento profundo y un significado que perduren años y años", defiende.

Superestrellas

A Allen le gusta trabajar con actores de segunda fila y tan sólo contrata a superestrellas si encajan en el papel asignado. "Y si están dispuesta a cobrar poco. Generalmente no les importa dedicarme tres semanas por caridad. Saben que recuperarán lo que nohan ganado conmigo en su próxima película", dice sin alterar el rostro.

El realizador se niega a incluir ninguno de sus 26 títulos entre las diez mejores películas contemporáneas. "No presumo de modestia. Sólo soy realista", confiesa tras señalar que a través de la comedia es más difícil superar la prueba del tiempo.

Es posible que Everyone says I love you no acceda a la liga de los grandes musicales. Pero va encaminada a cosechar importantes galardones. Woody Allen triunfa de nuevo profesionalmente, pero es incapaz de demostrar al juez

que también es un buen padre.

Su lucha por conseguir acceso a sus hijos apenas próspera. A Satchel, de 11 años, sólo puede verle en presencia de un psicoterapeuta y, de acuerdo a una reciente sentencia, el cineasta neoyorquino debe mantenerse a distancia de Dylan, la hija que adoptó con Mia Farrow. "No tiene sentido. No he cometido ningún crimen pero no puedo visitar a mi hija desde hace cinco años. No lo entiendo", señala tras reconocer que los niños son las principales "víctimas" del litigio promovido por Mia Farrow.

Duro proceso

Para contrarrestar la lejanía, Allen quiere contar las diversas etapas del largo y duro proceso judicial. incluyendo textos legales y declaraciones de ambas partes en litigio. "Es la única vía que me queda para acceder a mis hijos. Aún no he decidido si lo haré a través de un documental o redactando un libro. Pero quiero hacerlo por ellos. Deseo que mis hijos sepan lo que ha pasado estos años y que comprendan que su padre no ha desaparecido sino que sigue preocupado por ellos", explica en Londres. Antes, sin embargo, estrenará otra película, "una comedia cargada de inmensa ansiedad", que ha rolado este año.El director y guionista, de 61 años, reconoce que el psicoanálisis le ha ayudado a superar esta tormentosa fase vital. "Tiendo a ser neurótico, cobarde y propenso a sufrir ataques de pánico, pero en esta ocasión reaccioné bien. El psicoanálisis no me ha ayudado tanto como deseaba, pero me ha servido bastante. He podido concentrarme y seguir escribiendo", dice aliviado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de diciembre de 1996