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Morente viaja con Lorca hasta Manhattan

El nuevo disco del cantaor recoge textos de "Poeta en Nueva York" y Leonard Cohen

"Si el disco anterior era para frailes, éste es para okupas". Así, bromeando, define Enrique Morente su último trabajo, Omega, una nueva vuelta de tuerca del cantaor granadino que es además un doble homenaje: al Federico García Lorca de Poeta en Nueva York, y a Leonard Cohen, poeta y cantautor canadiense. El disco ofrece más de una hora y trece temas de flamenco complejo, futurista, a veces apocalíptico, siempre sorprendente. Lagartija Nick, Vicente Amigo, Isidro Sanlúcar y unos 15 músicos más arropan al cantaor, de 54 años, en su viaje a una nueva galaxia flamenca.

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Hace tres semanas que ha acabado la grabación de Omega, el disco acaba de llegar a las tiendas, pero la ironía de Morente funciona ya a pleno rendimiento: "Grabar es siempre terrible", dice el cantaor, sentado sobre el borde de un sillón en su casa granadina. "El estudio tiene que suponer la realización de algo que tú has soñado, pero es muy difícil, aunque la grabación dure una mañana, como antes, o siete meses, como ésta, el trauma es el mismo". Considerado el creador más fértil del flamenco, conocedor profundo de la pureza -Chacón, Caracol, Matrona...-, Morente ha caminado siempre por una senda doble: en lo literario, ha llevado al flamenco a sus poetas preferidos (Bergamín, Alberti, Luis Ríus, Guillén ... ); en lo musical, ha creado primero su cante personal, y luego lo ha mezclado con otros sonidos (salsa en Negra si tu supieras, clásica en Alegro Soleá ... ). Omega, su disco número 16, parece culminar ambos afanes. Para el especialista José Manuel Gamboa, "es una nueva revolución morentiana, tanto en el tratamiento del flamenco, que renueva desde una mezcla de primitivismo y modernidad, como en su capacidad para hacer sonar jondo -respetando a la vez el espíritu de los poemas- a Lorca y a Cohen".

El disco nació con una promesa: Morente y Leonard Cohen se encontraron en Madrid en 1992, y el cantaor prometió al poeta adaptar al flamenco algunos de sus temas. "Escogí Manhattan, Hallelujah 2, Priest y el Pequeño Vals vienés. Con este último, descubrí Poeta en Nueva York. Así que el disco ha acabado siendo mi visión flamenca de Poeta en Nueva York con un artista invitado, Leonardo, que es un pedazo de poeta".

'Poema para los muertos'

El disco arranca con Omega (Poema para los muertos), un tema que ha triunfado ya en directo y que es fruto de la colaboración con Lagartija Nick, el grupo granadino de trashmetal que acompaña al cantaor en cinco de las canciones: "El Poema para los muertos es el que da sentido a todo lo demás", dice Morente. "Nadie quería abrir con él, porque salir con un tema de once minutos y proponerse vender alguna copia parece un disparate. Pero es imposible acercarse a una obra tan difícil y superrealista como Poeta en Nueva York si no te desinhibes, si no buscas". Juan Verdú, flamencólogo y amigo de Morente, sostiene que "la primera vez que oyes el disco te gusta, la segunda te emociona y la tercera te vuelve loco", y añade: "Es un disco muy dificil, nunca terminas de descubrir cosas nuevas". "Es que, en Poeta en Nueva York, Lorca rompe con su manera anterior de escribir, crea un estilo nuevo que yo creo se parece más a la pintura que a la poesía", afirma Morente. "Por eso, al principio, todo parecía demasiado lunático, pero cuando subes la primera cuesta, todo es más fácil. Es curioso que en cuanto tocas las cosas un tiempo lo raro se hace familiar, la oscuridad toma cuerpo y se convierte en algo muy cercano. Lo bonito es que está todo el mundo que pasó por el estudio, fue una especie de taller, quiero creer que es un trabajo de todos".

Así y todo, Morente se resiste a conformarse: "Sinceramente, no sé si éste es mi disco. La Misa flamenca [1991], el disco dedicado a Chacón [1977]y el anterior de Lorca [1990] tenían cosas... Aquí hay cosas también, pero uno nunca sabe. La verdad es que no he hecho ninguna concesión. En un disco así, lo más anticomercial es hacer concesiones". Pero el éxito parece su última preocupación. Su anterior trabajo, el Alegro Soleá, vendió unas 10.000 copias. Las esperanzas respecto a Omega no van mucho más allá. ¿Venderá más, o menos? Morente se encoge de hombros: "Ya veremos. Aquel era para frailes, éste es más bien para okupas. Igual vendemos 8 copias, regalamos 500 y Borja Casani [el editor] me pega un tiro al amanecer. El caso es que el disco está ahí, que es como es, y ahora lo que hay que hacer es transformarlo, darle vida en directo de otra forma". La gira empezará en enero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de diciembre de 1996