La ONU acusa a sus 'cascos azules' de violar y entregar niñas a la prostitución

Las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU, acusadas en diversas ocasiones de turbios manejos en las zonas sobre las que han sido desplegadas, son ahora objeto de una demoledora crítica por la propia organización. En un estudio recién concluido sobre las repercusiones que los conflictos armados tienen sobre los niños y otros menores de edad se asegura que en Mozambique, Angola, Somalia, Camboya, Bosnia y Croacia, "la llegada de soldados del mantenimiento de la paz ha estado vinculada a un rápido aumento de la prostitución infantil".

Mozambique ha sido uno de los primeros países donde la ONU ha podido constatar esta triste realidad, a menudo sospechada. "Tras la firma del tratado de paz en 1992, los soldados de la Operación de las Naciones Unidas en Mozambique (Onumoz), reclutaron niñas de entre 12 y 18 años para que sirvieran como prostitutas", afirma la autora del informe, Graça Machel, viuda de un antiguo presidente mozambiqueño, quien señala que después de que una comisión de investigación confirmara las denuncias, los soldados implicados fueron repatriados.El pasado mes de marzo, la relatora especial de la ONU Ofelia Calceta-Santos, denunciaba en su informe sobre venta de menores, prostitución y pornografía infantil ante la sesión anual de la Comisión de Derechos Humanos de la organización, que en Camboya y al tiempo que se produjo la llegada de un numeroso grupo de empleados de las Naciones Unidas, se había registrado un considerable aumento de prostitutas en la capital, Phnom Penh, que pasaron de las 6.000 que había en 1991 a 20.000 en 1993.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en este país asiático el 35% de los trabajadores del sexo son niñas entre 12 y 17 años.

La mutilada angoleña

La portavoz del Unicef en Ginebra, Marie Heuzé, evoca el caso de una niña mutilada en Angola, alojada en un centro de rehabilitación, que fue víctima de reiteradas violaciones por los cascos azules al ser incapaz de correr y escaparse. "¿Cómo puede alguien violar a una niña aprovechándose de que no puede huir porque tiene alguna pierna amputada? ¿Cómo se puede admitir eso?", se pregunta indignada. Y el informe está plagado de "este tipo de atrocidades y actos bárbaros que producen vómitos", remacha.El impacto que sufren los menores es, si cabe, mucho mayor cuando son los soldados de la fuerza internacional de paz los que violan o raptan a las niñas para obligarlas a prostituirse. "¿Cómo se pueden reconstruir los espíritus, si los encargados de la protección son responsables de los actos más abominables?", insiste Heuzé. Ni la ONU como tal ni Unicef han facilitado el número de soldados implicados o su nacionalidad. Tampoco se sabe si la ONU denunció en su momento los hechos a la justicia nacional, si hubo proceso y si hizo algún esfuerzo por conocer las sentencias.

Graça Machel, designada por el secretario general de la ONU para elaborar este informe que fue presentado en la última sesión de la Asamblea General en Nueva York, tras dos años de investigaciones en varios países en conflicto o que salían de él, pide a la comunidad internacional que se termine con la impunidad de que gozan los culpables de "torturas sexuales". "Los ejércitos y soldados para el mantenimiento de la paz, así como el personal de todas las agencias humanitarias, deben recibir una capacitación especial sobre sus responsabilidades para con los niños y las mujeres", recomienda Machel.

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La guerra moderna

Y es que como denuncia el llamado informe Machel, la guerra moderna causa cada. vez más estragos en la vida de las mujeres y las niñas, así como sobre los servicios de sanidad y educación, que constituyen una parte esencial en la supervivencia y el desarrollo de la familia y la comunidad. "El mundo se encuentra cada vez más atrapado en un vacío moral desolador", en el que los principales objetivos militares son los civiles en lugar de los militares, dice.Durante la guerra en los Balcanes, se calcula que más de 20.000 mujeres y niñas fueron violadas. En Ruanda, más de 15.000 fueron violadas entre abril de 1994 y abril de 1995. Estos hechos no deben seguir considerándose como una consecuencia "desgraciada" de la guerra por lo que deben ser castigados.

"Los actos de violencia basados en el sexo, sobre todo la violación, cometidos durante los conflictos armados, constituyen una violación de la ley humanitaria internacional", sentencia el informe que la experta Graça Machel elaboró para la ONU.

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