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Entrevista:

"El 80% de la obesidad infantil es ambiental y cultural"

n hay quien piensa que los niños, cuanto más rellenos, más sanos. Sin embargo, la obesidad aumenta el riesgo de muerte prematura proporcionalmente al exceso de masa corporal, y su, origen, contrariamente a otro tópico popular, no está tanto en los genes de los padres como en los hábitos alimenticios incorrectos que enseñan a sus hijos. Al menos eso se desprende de las investigaciones de Benjamín Caballero, director del Centro de Nutrición Humana de la Universidad John's Hopkins, en Baltimore (Estados Unidos). Caballero dio recientemente una conferencia sobre obesidad infantil en el Instituto Carlos 111 de Madrid.

Pregunta. ¿Hasta qué punto es responsabilidad de los padres que su niño sea obeso?

Respuesta. A mí no me gusta distribuir culpas, pero todos los padres -yo tengo dos hijos- debemos aceptar que las pautas alimentarías de los niños se adquieren principalmente en la familia. Es muy común que las madres o los padres digan: "Le encanta el azúcar". Pero muy pocos gustos son innatos. Lo que ocurre es que le ofrecen azúcar al niño y éste se acostumbra. En mi casa no hay azúcar, y los niños nunca me lo han pedido. Nuestra responsabilidad como padres es enorme, porque los niños adquieren sus preferencias, buenas o malas, según lo que ven y practican en su casa.

P. ¿Qué importancia tiene el factor hereditario?

R. Un 20%. El otro 80% es ambiental y cultural. En, estudios de gemelos adoptados por padres diferentes, el peso del niño se asocia más con el de los padres adoptivos que con el de los biológicos. Cuando en una familia se come mucho, los niños -y hasta el perro- , tienden al sobrepeso.

P. ¿Se debe prohibir a un niño comer ciertas cosas?

R. Los niños que tienen un pequeño exceso de grasa corporal raramente necesitan un tratamiento. Lo que se requiere es un poco de educación nutricional a la familia.

P. ¿Cómo saber cuándo el niño es obeso y requiere tratamiento?

R. En los controles periódicos, el pediatra no sólo debe prestar atención al peso del niño, sino también al ambiente familiar. Si un niño tiene un pequeño exceso de peso, es muy distinto si sus padres son normales u obesos.

P. ¿Cuáles son los hábitos dietéticos incorrectos más extendidos?

R. El más común es sin duda el consumo de calorías vacías: bebidas gaseosas, postres, dulces, todo lo que llena de calorías al niño pero no le provee ninguna otra función. Un vaso de bebida gaseosa tiene 300 calorías y ninguna vitamina ni mineral, de manera que cubre parte de las necesidades calóricas del niño sin darle calidad de alimento.

P. ¿Cuáles son las principales complicaciones que un niño' obeso puede sufrir a largo

plazo?

R. Un adulto joven que tiene obesidad tiene tres veces más riesgo de padecer diabetes de tipo II -y todas sus complicaciones- que un individuo de iguales características pero con un peso normal. Lo mismo ocurre con la presión arterial, la arteriosclerosis... El riesgo es muy real, y aumenta a medida que sube el exceso de peso.

P. ¿Qué novedades hay de tratamiento?

R. Creo que en dos o tres años la novedad más significativa serán los análogos de la leptina, una hormona reguladora. Hará posible reducir el apetito y la ingestión de alimentos, y con ello el porcentaje de grasa corporal.

P. ¿Por qué se decanta más por la prevención que por el tratamiento?

R. Porque el tratamiento tiene un índice de éxito de sólo el 10%. Tratar la obesidad es muy difícil y costoso, especialmente en los niños. Lo mejor es intervenir en la escuela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de noviembre de 1996

Más información

  • BENJAMÍN CABALLERO EXPERTO EN NUTRICIÓN INFANTIL