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Editorial:

Luz en las eléctricas

LA CONFIANZA y el respeto en las instituciones resultan fundamentales en una economía compleja. Tanto más cuanto más complicada y abierta. Recordarlo roza la evidencia. Pero es importante en un momento, como el actual, en el que una semana después de la OPA anunciada por la empresa pública ENDESA sobre Sevillana de Electricidad y Fecsa siguen sin clarificarse diversos extremos sobre esa operación. Dos instituciones básicas -la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la Comisión del Sistema Eléctrico Nacional (CSEN)- aparecen cuestionadas, al igual que la capacidad del Gobierno para coordinar una operación de este calibre en condiciones de transparencia.En el caso de la CNMV, su actuación en el caso de ENDESA es laxa e insuficiente. Un organismo de control financiero está obligado a obtener información clara y definida sobre cualquier variación significativa de las condiciones para responder de forma inequívoca a las preguntas del mercado; y si no las obtiene, debe actuar en consecuencia. Por ejemplo, suspendiendo la cotización de las eléctricas afectadas. En ningún caso puede la CNMV conformarse con las respuestas a medias y los tibios desmentidos que le dieron el Ministerio de Industria y la propia ENDESA, que trataban así de ganar tiempo para cerrar definitivamente el acuerdo entre las empresas. Si éste es el grado de firmeza con el que la nueva CNMV se dispone a garantizarla transparencia de las operaciones del mercado, es para preocuparse.

La actuación de la Comisión Eléctrica también debe ser discutida. La pregunta pertinente es si la firmeza con que se rechazó la operación cuando todavía era una filtración interesada -de una de las empresas afectadas- puede convertirse tranquilamente en una aprobación condicionada", en la que se salva el sí final con la introducción de una cláusula que garantiza (?) la autonomía operativa de Sevillana y Fecsa. Si ésta fuera la solución correcta, ¿acaso no podrían aplicarse "cláusulas de autonomía operativa" en todas las operaciones de concentración de empresas para salvar las apariencias de competitividad? No es excesivo. asegurar que la Comisión Eléctrica se ha limitado a cubrir las apariencias y a poner el sello de legitimidad a una operación que merece un debate más profundo si de lo que se trata es de salvaguardar la competencia empresarial.

Tanto la CNMV como la Comisión Eléctrica se han dejado arrastrar ostensiblemente por las torpezas e indecisiones del Gobierno, que no parece capaz de rematar operaciones de cierta complejidad de forma precisa y discreta. El daño sufrido por las, instituciones ha sido considerable. Para remediarlo, aunque sea en parte, es necesario que las investigaciones abiertas -el expediente incoado por la CMNV sobre información privilegiada-aclaren completamente el anómalo proceso Y cuanto antes, mejor. El precedente creado no favorece la normalidad que ha de presidir la serie. de privatizaciones anunciada por el Gobierno.

El Gobierno ha antepuesto hasta ahora el amiguismo en las empresas públicas -por razones de confianza política- a la buena gestión, en muchos casos, de sus anteriores ejécutivos. Telefónica, Argentaria, Repsol, Caja de Madrid, y ahora Endesa, han sufrido en su consideración, lo que en modo alguno favorece el buen resultado de su privatización. Ha llegado el momento de que, para evitar cualquier sospecha en el proceso por el cual el Gobierno pretende ingresar en las arcas del Estado más de un billón de pesetas, se haga balance específica de las actuaciones. Balance ante el Parlamento, no sólo ante los bancos de inversión. La impresión de que no ha existido juego limpio debe despejarse cuanto antes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de octubre de 1996