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Sí, pero...Escepticismo vecinal tras la supresión de las medidas preventivas contra la "legionella"

"Ni me lo creo, ni me lo dejo de creer. Me faltan datos. Vale, es la legionella, pero ¿de dónde ha salido? Antes no estaba", contestó Juan Rodríguez, de 42 años, cuando se le pidió su opinión sobre el bando municipal publicado ayer. En el edicto se comunica que el brote de neumonía causado por la legionella está controla do y que la mayoría de las medidas preventivas adoptadas ya no son necesarias.

La opinión de Rodríguez resume la de la mayoría de los vecinos de Alcalá de Henares (166.000 habitantes) interpelados por este periódico: su preocupación es menor ahora que hace dos semanas, porque se cree que el brote está remitiendo -cada día hay menos enfermos y él número de casos registrados en la última semana por este mal es incluso inferior al del mismo periodo de 1995-, pero dudan de que se hayan erradicado las causas. Sus argumentos son que no saben cómo llegó la bacteria a la red de suministro, ni por qué sólo ha contaminado refrigeradores de la zona norte.

Ayer, de los cuatro jubilados que jugaban a las cartas en una mesa del club del Campo del Ángel, uno de los barrios donde residen la mayoría de los 266 afectados por el brote, tres habían, hecho caso del bando. Luque, de 79 años, se volvió a duchar, y Eladio, de 63, y Martín, de 71, devolvieron la alcachofa de la ducha a su lugar. El cuarto jugador, se baña desde siempre.

Sin embargo, María Pérez, otra socia de este club, de 83 años, que desde que se conoció lo del brote trae agua de Ajalvir para beber, lavarse y echar en la cisterna se mostró más desconfiada. "Seguiré así hasta que hayan pasado muchos días desde que haya salido del hospital el último enfermo", comentó. Ayer permanecían ingresadas 12 personas, la mayoría, como los dos ancianos que fallecieron el domingo, fueron, hospitalizados hace ás de una semana.

Las medidas preventivas, hechas públicas el 24 de septiembre. aconsejaban no nebulizar agua y cambiar el baño por la ducha, además de quitar el filtro de ésta por si estuviese infectado. También se suprimió el riego por aspersión y se apagaronlas fuentes ornaméntale!, que volverán a encenderse a partir de hoy. Ayer no fue posible, excepto la del Palacio Arzobispal, porque no hubo tiempo de cebar los surtidores.

Para Ángel García, de 42 años y responsable de un bar en el barrio de la Estación, donde se concentran más de la mitad de los casos, ayer no cambió nada. Nunca se creyó que el agua de la red tuviese algo que ver con el brote y, por tanto, no dejó de ducharse. Lo mismo que Carmen, de 55 años, que asistió a su clase diaria de natación en la piscina cubierta de El Juncal, donde la dosis de cloro se rebajó ayer a las 0,8 partes por millón habituales y volvieron a funcionar las duchas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de octubre de 1996