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Intenso duelo artillero entre talibanes y gubernamentales a las puertas de Kabul

Las fuerzas leales al depuesto Gobierno de Afganistán y las de los talibanes protagonizan desde la mañana de ayer un intenso duelo artillero a las puertas de Kabul, en lo que parece el preludio de la batalla final por el control de la capital. La milicia integrista tiene enfrente no sólo a los efectivos de Ahmed Sha Masud, conocido como el León del Panshir, sino también a los del general uzbeko Abdul Rashid Dostum.

Fue un portavoz de Masud el que informó de que en los combates participan las tropas de Dostum, pero no existe confirmación de éste. Sin embargo, la declaración de los comandantes talibanes de que responderán también a cualquier ataque que provenga de las filas del general uzbeko revela que han fracasado los intentos de acercamiento de la milicia ultraintegrista y el señor de la guerra que se ha convertido en arbitro de la situación en Afganistán. Con el país dividido en tres frentes, el apoyo de Dostum a uno u otro es decisivo para el futuro de Afganistán.Cañones, morteros y lanzacohetes trabajaron ayer a destajo en la disputa por las alturas que dominan una de las dos carreteras de entrada a Kabul. Las fuerzas leales al Gobierno del presidente Burhanudin Rabani aseguraron que habían lanzado una gran ofensiva para capturar el paso de Sabz, situado a una veintena de kilómetros al noreste de la capital, sobre la nueva carretera, que se encuentra en poder de los talibanes.

"Estamos progresando y pronto despejaremos las últimas posiciones de los talibanes", aseguró Mehrabodin Mastán, portavoz de Masud, y añadió que las tropas de Dostum tomaban parte en el ataque. Sin embargo, a última hora de la tarde, no había señales evidentes de avance en este frente. Los combatientes talibanes se mostraban relajados a unos 25 kilómetros al noreste de Kabul observando cómo el fuego de mortero hacía impacto cerca de sus posiciones.Situación estable

En el otro frente, el de la carretera vieja de acceso a la capital, la situación incluso estaba más tranquila, a pesar de que ambos lados se disparaban mutuamente desde varias colinas. Los luchadores talibanes negaron que hayan sido desalojados de sus posiciones y agregaron que eran ellos los que trataban de desalojar a las fuerzas de Masud de las suyas.

Sigue sin haber respuesta a los llamamientos a favor de un alto el fuego, entre ellos al realizado el martes por el Consejo de Seguridad de la ONU. El secretario general de la organización, Butros Butros-Gali, señaló la necesidad de una fuerza multilateral de paz en Kabul si se alcanza una tregua. Pero el enviado de la ONU, Norbert Holl, se vio obligado a reconocer el fracaso de su gestión después de entrevistarse durante tres horas con Dostum en Mazar-i-Sharif, el feudo del general uzbelco.

Masud insiste en que cualquier acuerdo debe ir acompañado de la desmilitarización de Kabul, lo que es rechazado de plano por el máximo líder de los estudiantes de teología, el mula Mohammed Omar. "Defenderemos Kabul con todas nuestras fuerzas", declaró ayer el mula en su feudo de la ciudad de Kandahar, con lo que acabó con las expectativas sobre un pronto alto el fuego. Sus palabras fueron seguidas de las declaraciones en Kabul del ministro de Información Amir Jan Mutaqi, quien dijo a los periodistas que defenderán la capital afgana "hasta la última gota de sangre".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de octubre de 1996

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