Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los almacenes británicos retiran las armas de juguete

"Estaban aquí hasta hace una semana, pero no las encuentro. Déjeme que pregunte un momento". El empleado consulta con un colega de más rango. "Lo siento. Ya no están a la venta. Hemos retirado hasta las pistolas de agua", explica. En el Toy Kingdom, el departamento de juguetes de los almacenes Harrods de Londres, uno puede encontrar de todo, desde peluches gigantes hasta karaokes infantiles. Lo único que no está a la venta desde la matanza de 16 niños en Dunblane, en marzo pasado, son las armas de juguete. Una iniciativa a la que el lunes decidieron sumarse otros grandes almacenes como Selfridges y Woolworths.La sociedad británica vive días de rearme moral. Se palpa una necesidad colectiva de reajustar las normas, prohibir y desechar los símbolos más elocuentes de la violencia. La presión de las familias afectadas por la tragedia de Dunblane (Escocia), donde una sola pistola empuñada por Thomas Hamilton sirvió para segar 16 vidas de niños de 5 años y la de su profesora, ha llevado al Gobierno a prohibir, la posesión privada de armas de fuego. Sólo las pistolas del calibre 22 se han salvado de momento. Hamilton no iba armado unicamente son cuatro pistolas y varias cajas de municiones, sino de un odio infinito que nadie se siente capaz de combatir. Las armas, al menos, son tangibles y pueden someterse a la disciplina de las leyes. En el mismo Dunblane surgieron las primeras críticas a los fabricantes de armas de juguete que han desembocado en la decisión de los grandes almacenes de retirarlas.

La presión de la opinión pública es tan fuerte que la asociación de minoristas del juguete no ha rechistado ante una medida que afecta a un juguete por otra parte en total declive, que ya no supone más que el 1 % -unos 1.800 millones de pesetas- de las ventas anuales de juguetes. Aun así, la propia asociación ha puesto de relieve la contradicción que representa retirar las pistolas de juguete cuando los niños del país se atiborran de programas de televisión violentos donde los protagonistas se matan con armas espectaculares.

Sin pistolas de agua

Los almacenes no quieren entrar en debates. En el caso de Selfridges la medida se ha tomado con cautela, "sólo desaparecerán las armas de aspecto demasiado real", señala una portavoz. Pero en Harrods no se encuentran ya desde el lunes pasado ni la más inocente pistola de agua. Y Woolworths, una cadena más popular está decidida a revisar incluso su política global hacia el juguete bélico, desde los Wild West hasta los Action Man."Supongo que es el, signo de los tiempos. Yo he jugado toda mi vida con pistolas y nunca las he relacionado con la violencia", dice Regan McCaffery, de 19 años, mientras contempla la inmensa variedad de Madelman que ofrece el Reino del Juguete. McCaffery ha trabajado seis meses en un centro escolar de Londres. "A los chavales les gusta jugar a las peleas, así es que cambiarán de arma, cogerán bates de beisbol o de cricket, pero no dejarán de ser como son".

Una pareja en los cuarenta pasea por el departamento con su hijo de once años. Son de Hendon, al norte de la capital y han venido a matar la tarde -los escolares están de vacaciones esta semana- en Harrods. "Todo es precioso y está muy bien presentado", dice la señora antes de iniciar una rápida huida, "y me parece estupendo que no vendan armas de juguete".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de octubre de 1996