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El primer monumento del pueblo

Cultura declara bien de interés cultural la iglesia mudéjar de Ribatejada

Ribatejada (305 habitantes) ya tiene un monumento. Oficialmente. La Consejería de Cultura ha declarado Bien de Interés Cultural -una de las máximas protecciones que ofrece la actual ley de Patrimonio- la iglesia mudéjar de este municipio. En Ribatejada hasta ahora sólo había dos monumentos: la llamada Casa Grande (un palacio de piedra que perteneció a los condes de Desallen y que, hace años, fue dividido para convertirlo en viviendas particulares) y la iglesia. de San Pedro, ahora monumento protegido oficialmente.Ezequiel Bravo, de 59 años, el párroco, comenta: "Espero que esta declaración sirva para que nos llegue más ayuda para la iglesia. Porque el templo, aunque recientemente lo hemos restaurado algo, necesita más arreglos". La parroquia es una gigantesca mole mudéjar construida en el siglo XV, pero cuenta con numerosos elementos de siglos posteriores. Posee una torre gótica situada a los pies del templo. Sus cornisas están rematadas con una decoración de bolas.

"La torre necesita un arreglito también", explica el párroco, "porque tiene algunas grietas y agujeros y hace poco se le cayó una piedra. Pero lo peor es el artesonado del presbiterio, que hay que arreglar pronto. El arzobispado, la Comunidad y la parroquia misma terminamos de rehabilitar el año pasado el artesonado de la parte central del templo, pero aún quedan muchas cosas".

La iglesia está compuesta por tres naves separadas por pilares lisos y arcos apuntados. Del siglo XVII es la puerta de acceso. En la sacristía se guardan algunas pinturas de los siglos XVII y XVIII, "pero sin firma", dice el párroco. En la relación de bienes muebles que existen en el interior del templo, la Comunidad destaca cinco cuatros, un copón y la pila bautismal.

Curiosamente, en Ribatejada hay un tercer monumento, pero no es visitable. Se trata de unas caballerizas árabes situadas bajo el llamado Monte Tejero, a las afueras del casco urbano. Los vecinos creen que por este monte pasaba el camino real que llevaba a los Reyes a Madrid. "En las caballerizas se hacía el cambio de monturas para que los monarcas llegasen a la Corte con caballos frescos". Pero nadie las verá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 1996