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Crítica:

Violencias y ternuras

Yonquis y yanquisYonquis y yanqyis, de José Luis Alonso de Santos. Dirección: Francisco Vidal.Intérpretes: Gonzalo Gonzalo, Alfonso Lara, Micaela Quesada, Ángela Rosal, Mariano Venancio, María Jesús Hoyos, Fernando Conde, Nieves de Medina, Emilio Buale, Daniel Guzmán, Lola Mateo, Silvia Espigado, María.Álvarez, Said. Boussoul Oswaldo Martín. Escenografía y vestuario: Ana Garay. Teatro Olimpia. Centro Dramático Nacional. Madrid, 11 de septiembre.

No sé cuántos años tiene esta obra: seguramente, muchos, porque, entre, ciertos arreglos de tiempo hay discrepancia en la acción: la guerra del Golfo y las bases americanas en Madrid, que no coinciden.Y el número de personajes -17-, con los que no se atreven frecuentemente hoy un autor ni un director: porque no saben manejarlos -Alonso de Santos, sí, y Francisca Vidal- y porque la empresa no puede pagar, viajar, enfrentarse con sus problemas y sus incomodidades. Estos años hacen que sea todavía teatro un arte con normas, forma, preceptiva y retórica. Ha ido evolucionando, por necesidades sociales y económicas, como la ya apuntada del número de actores y la diversidad de escenarios, por, el miedo. a la concurrericia del otro desarrollo técnico -y valioso- del teatro hacia el cine y la televisión: se ha ido mezclando de canciones o de monólogos, o de originalidades falsas, o de inventos que, no lo son. Apenas ha empezado la temporada, y ya están aquí. Por eso gusta, ver el teatro en su naturaleza. Oigo a algunos decir que es "antiguo"; es falso: no es antiguo, sino contemporáneo, lo que está sucediendo.Éste teatro de Alonso de Santos tiene, también, su personalidad: su política, que es otra cosa que ha huido venosamente a partir de la.nueva cenura de la subvencion.

Ah, tiene sus defectos: la teatralidad o el. teatralismo es uno de los riesgos del teatro, como lo es el sensiblerismo. Este es un viejo teatro.de los de protagonismo coral de un barrio perdido, aplastado, con.su juventud comida por el desempleo, la droga, el atraco, las Visitas a la cárcel; o sea, una vieja situación, de las que ocurren ahora, y cada vez más. Hay una simultaneidad entre esa violencia estructural y otra que puede ser más grave, o mas influyente. en todo, o la misma: el imperio -Estados Unidos-, cuyos aviones pasan cargados de bombas para Sadam Husein., Esto es tan viejo como de hoy mismo.

La correspondencia entre esa violencia limpia y técnica que despega del suelo de. España, justo donde, está ocurriendo la acción local con las peleas entre yonquis. y yanquis, los marines de las bases en Madrid, queda notablemente rara, porque ya no hay tales bases, ni los antros para sus. sargentos y el. problema del negro ,la puta y los chicos del barrio ya no se da: sitúa la . obra: en una lejania mal arreglada. Da lo mismo:. el símbolo está vigente. También hay una moral que no se da:.no que no ocurran los casos, sino que las nuevas vías de pensamiento -antipensamiento, modorra- los indultan, los soslayan los rechazan. No quieren enterarse: el pasota es el espectador, el burgués, el que no . se entera de nada.. En la obra tiene su castigo: las últimas escenas, que son las peores muestran a la pequeña burguesa, a la abogada que quiere salvar al protagonista por amor y sexo, muriendo entre premoniciones y cursilería.

Escuela de Layton

Con gran contento del público. Este grupo de teatro, que procede de la Escuela del ya perdido Layton, tiene siempre en torno suyo, un entusiasmo de estreno que no falta aquí, muchas veces justificado por algunas escenas bien representadas -el monólogo del excelente Fernando Conde, como ejemplo; la comicidad patética de Gonzalo Gonzalo ... - o en la aparición en los saludos de Francisco Vídal, el director, que ha conseguido que la violencia de calle, el sudor de miedo, las relaciones de todos, estén funcionando de una manera teatral, o de imitación de la vida. Y, naturalmente, hacia Alonso de Santos: siempre tiene chispazos de diálogo, de encuentros de personajes, de creación y manejo de situaciones: y siempre una honradez de pensamiento. En la compañia hay buenos y malos como pasa en los conjuntos grandes: tiene la ventaja de .la unidad de la procedencia:de unas mismas clases, de unos mismos profesores: Vidal es uno.de ellos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de septiembre de 1996

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