Aviones 'invisibles 'y bombarderos B-52 preparan la "contundente" respuesta al desafío de Sadam

EE UU inició ayer el despliegue de una poderosa escuadrilla aérea para ejecutar lo que el Pentágono anunció como una "contundente" acción militar contra Irak. El Gobierno norteamericano aseguró que está legalmente autorizado a castigar a ese país y parece decidido a hacerlo en cuanto lleguen a la región los aviones necesarios, tal vez hoy mismo. Los objetivos del ataque no han sido anticipados, pero Washington ha advertido que serán cuidadosamente seleccionados para causar el mayor daño posible a Sadam. Ocho aviones F117A Stealth Fighters, prácticamente invisibles a los radares, despegaron ayer desde su base en Nuevo México para un viaje de 20 horas hasta, Kuwait, adonde llegarán esta tarde.

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Para acelerar el traslado, los F-1 17A, la mayor joya de la aviación norteamericana, serán reabastecidos en vuelo por grandes aviones cisterna KC-10 y KC-135 que salieron desde sus bases en Kansas y Nueva Jersey. Al mismo tiempo, ayer viajaron hacia una base británica en Diego García (en el índico) cuatro bombarderos B-52 armados con proyectiles de drástica eficacia contra objetivos fijos. Estos aviones pueden ser apoyados por cazas que actualmente esperan a bordo de la flota norteamericana desplegada en aguas del Golfo.El portaaviones Enterprise navega ya desde el Adriático hacia el mar Rojo con 75 cazas a bordo para unirse al portaaviones Carl Vinson, que se encuentra al sureste de Irak. Además, el Pentágono anunció que ha puesto en estado de alerta dos unidades de misiles antimisiles Patriot estacionadas en una base de Tejas para su eventual despliegue en la región del Golfo. Estas dos unidades están operadas por 150 hombres a los que esta madrugada aún no se les había dado orden de viajar.

La Casa Blanca informó de que el presidente Bill Clinton está dirigiendo personalmente el despliegue militar mientras continúa con su campaña electoral en el oeste del país. Oficialmente no se ha mencionado la fecha en la que el ataque podría ser ejecutado, pero éste se da por descontado. "No quiero verme envuelto en una guerra de palabras con Sadam Husein, pero vamos a hacer todo lo necesario para que deje de amenazar a sus vecinos y a nuestros pilotos. Vamos a hacer que respete las zonas de exclusión aérea", declaró Clinton en Rancho Cucamonga (Califomia).

El secretario de Defensa, William Perry, criticó las amenazas que el Gobierno iraquí lanzó contra Kuwait por aceptar servir de base a los aviones norteamerícanos. "Ésa es la clase de declaraciones que es totalmente inaceptable", dijo. Y aseguró que EE UU tiene derecho a actuar contra Irak. "Nuestras fuerzas están allí, en primer lugar", manifestó Perry, "porque Irak invadió Kuwait en 1991, y hemos estado allí posteriormente para impedir nuevas acciones de ese tipo. Así es que todo el mundo entenderá que Estados Unidos tome todas las acciones apropiadas y necesarias para proteger nuestras fuerzas y nuestros intereses en el área".

Objetivos y riesgos

Perry no precisó cuáles serían esas acciones. Pero advirtió que las fuerzas norteamericanas tienen órdenes de actuar de forma "contundente". El grado de esa contundencia dependerá de la actitud de Irak en las próximas horas, pero sobre todo del riesgo que estén dispuestos a correr los pilotos norteamericanos y del efecto político que se pretenda obtener del ataque.Si Washington busca un alto resultado político y una advertencia directa contra Sadam Husein, es posible que algunos de los blancos elegidos estén en la misma capital, Bagdad.

James Baker, que fue secretario de Estado durante la guerra del Golfo, declaró ante una comisión del Congreso que Sadam Husein sólo entiende el lenguaje de la fuerza, y que los dos anteriores ataques norteamericanos -ocurridos la pasada semana- fueron demasiado débiles para atemorizar al presidente iraquí. Otros expertos que ayer anticiparon los acontecimientos de las próximas horas dijeron que los objetivos de la aviación norteamericana serán cuarteles militares, centros de mando, baterías de misiles, radares, bases de aviones y factorías de producción militar.

El propósito último de esta operación, en opinión del general Buster Glosson, uno de los diseñadores de la estrategia militar durante la guerra del Golfo, "debe ser el de mantener a Sadam Husein en el agujero". "Cuando Sadam Husein salga del agujero, cosa que hará periódicamente, nosotros tenemos que obligarle a volver", opinó el general Glosson.

El candidato republicano a la presidencia, Bob Dole, no ha criticado los preparativos militares, pero ha lamentado que Washington no cuente con el respaldo de una coalición internacional. Jack Kemp, el compañero de lista electoral de Dole, declaró que EE UU ha perdido el apoyo de sus aliados "porque la política de Clinton es vaga e incierta".

La única voz contraria al ataque contra Irak ha sido la del presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 12 de septiembre de 1996.

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