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GESTIÓN

La ministra de Cultura promete resolver en una semana el problema de la Fábrica de Tapices

En una semana llegará la solución. Eso, al menos, es lo que prometió ayer la ministra de Cultura, Esperanza Aguirre, después de visitar la Real Fábrica de Tapices y entrevistarse con los responsables de su gestión. Aguirre anunció que Patrimonio Nacional, el Gobierno regional y el Ayuntamiento de Madrid colaborarán para crear una "entidad jurídica" que pueda salvar a la institución de una crisis que parece la definitiva. "275 años de historia no pueden desaparecer por un problema económico menor", les tranquilizó Aguirre. Este problema parte de, además de una deuda con los bancos, 30 millones que reclaman los trabajadores, en huelga y encerrados desde hace una semana.

"He venido para garantizar con mi presencia que se realizan las gestiones necesarias para que esta real manufactura no sufra la misma suerte que las demás, que ya no existen", dijo Esperanza Aguirre. "Tiene que ser una entidad la que dé una solución de futuro a lo que debe quedar como una de las más importantes instituciones culturales de España y a nivel internacional", continuó.Aguirre no fue más explícita en cuanto a la naturaleza de la sociedad que definitivamente se encargará de la fábrica, aunque insistió en que "con la actual gestión y sistema comercial ha pervivido la empresa, por lo que no rechazaría que continuase la misma dirección".

Livinio Stuyck, propietario y director de la fábrica, fue algo más concreto que la ministra y habló de "una fundación". "Estamos muy agradecidos y boquiabiertos por la rapidez con la que ha reaccionado el ministerio al acudir en un momento tan delicado", confesó Stuyck, quien pidió la entrevista oficial la pasada semana. "Desde luego, lo primero es solucionar los problemas de los trabajadores", sostuvo el director, a quien le gustaría que su familia se mantuviese vinculada al "posible patronato". "No sé en qué cargo", advirtió, "en el que decida el patronato, pero yo les ofrezco mi experiencia como director de esta fábrica desde tantos años atrás".

La empresa se ha dedicado en los últimos años a la fabricación de alfombras y tapices, más que a la restauración de piezas del Patrimonio Nacional que fueron derivadas en época de Francisco Franco a la Fundación de Gremios, como recordó la ministra.

Esto significó una pérdida de ingresos importantes a la Real Fábrica, que pasó a depender exclusivamente de la venta en subasta de piezas antiguas y de la comercialización por encargo de las nuevas. El precio de estas últimas es de 1,8 millones de pesetas el metro cuadrado para los tapices y 115.000 pesetas para las alfombras, según explicó Aurelio Sánchez, dibujante de 59 años, 48 de ellos en la empresa.

Sigue la huelga

Los 42 trabajadores, a pesar de las perspectivas oficiales, aseguraron que hasta que los buenos deseos no se plasmen en dinero contante y sonante no van a abandonar ni la huelga ni el encierro. "Lo primero es que paguen los atrasos, porque algunos no tienen ni para pagar los libros de los niños", dijo Antonio Deusa, representante del comité de empresa por UGT. Deusa emplazó a las administraciones públicas a implicarse en la gestión de la Real Fábrica de Tapices: "Si ahora pagan estos atrasos, pero nada más, dentro de dos meses estaremos igual, y no somos partidarios de que se subvencione a una empresa privada con dinero público".José Ricardo Martínez, secretario regional de UGT, manifestó su confianza en que la solución llegue rápida. "Debería pasar a Patrimonio Nacional", dijo poco antes de la llegada de Esperanza Aguirre. "Mantener la fábrica cuesta algo más de 50 millones anuales", calculó Martínez, "y eso es una cantidad muy razonable para incluirla en cualquier presupuesto".

Esperanza Aguirre aludió también al problema de la continuidad del oficio, del cual tan sólo quedan cuatro maestros en activo, todos ellos a punto de jubilarse. "Es posible que se cree una escuela de aprendices, algo que podría resultar muy interesante para la Comunidad de Madrid", dijo.

Esperanza Aguirre también expresó su confianza en que se llegue a una solución jurídica que permita que una o varias instituciones públicas se ocupen de la Real Fábrica de Tapices. "Aunque no es fácil, me he encontrado con muchas gestiones avanzadas", aseguró la ministra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de septiembre de 1996

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