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El juez Moner "debió admitir la apelación" según el auto del Supremo

El pleno de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, que ha admitido a trámite los recursos de apelación contra la negativa del juez Eduardo Móner a llamar a declarar al ex presidente Felipe González en el caso GAL, fundamenta su resolución en "razones de seguridad jurídica" y en la necesidad de atender el derecho a la tutela judicial efectiva. La Sala ordenó ayer mismo al instructor que tramite los recursos de apelación. El tribunal rechaza la tesis de Móner de que entre él y la Sala Segunda no existe relación de jerarquía, al ser él, antes que instructor, un magistrado de la propia Sala que actuaría por delegación de ésta. Por unanimidad, la Sala Segunda entiende que eso "no es así", pero reconoce que existe una laguna legal sobre las relaciones que han de existir en las causas penales contra aforados entre el instructor y la Sala Segunda.Ante dicha laguna legal, el tribunal realiza una interpretación analógica con los demás jueces de instrucción y concluye que hay suficiente semejanza en la relación de un juez instructor con su Audiencia y la que existe entre un instructor de causas especiales y la Sala de lo Penal del Supremo. El alto tribunal concluye que el juez Móner "debió admitir a trámite la apelación".

Por otra parte, el ex vicepresidente del Consejo del Poder Judicial José Luis Manzanares se negó a comentar ayer su participación en la deliberaciones del pleno, después de haber anunciado públicamente que se abstendría de enjuiciar el caso GAL cuando regresase a la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Durante el pleno, José Luis Manzanares declinó una invitación de sus compañeros para reflexionar sobre su participación y dijo que, aunque le gustaría abstenerse, no encontraba causa legal para ello.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de septiembre de 1996