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El Reino Unido reafirma sus dudas respecto a la moneda única

Tokio / París

Una marcha muy rápida hacia la moneda única creará una división dentro de la Unión Europea entre aquellos países que formen parte del sistema y los que queden fuera, afirmó ayer el secretario del Foreign Office británico, Malcolm Rifkind. "Nadie cree que todos los países de la UE puedan cumplir los criterios de convergencia fijados por el Tratado de Maastricht", subrayó.Mientras que la UE es hasta el presente "un conjunto de países que aplican todos las mismas políticas", después "se vería dividida, si la moneda única entra en vigor, entre dos grupos de países: los que entren y los que no entren. No estamos convencidos que ese factor haya sido estudiado de forma apropiada".

El Reino Unido, explicó el jefe de la diplomacia británica, tiene sus reservas respecto a lo que considera una renuncia muy rápida de la capacidad de decisión de, los países miembros de la UE sin que se haya reflexionado lo suficiciente y sin que haya quedado claro que este proceso convenga a los intereses económicos de esos países.

Respecto a la declaración conjunta del presidente francés Jacques Chirac y del canciller alemán Helmut Kohl, en la que reafirmaron este fin de semana su determinación de mantener la fecha de 1999 para el inicio de la moneda única y de exigir todos los criterios fijados en el Tratado de Maastricht, Rifkind afirmó que "ya hemos dicho que nosotros tomaremos una decisión en el próximo futuro". Y recordó que la decisión del Gobierno británico necesitará luego la luz verde del Parlamento y del pueblo británico a través de un referendum.

Propuesta de Rocard

Por otra parte, Michel Rocard, ex primer ministro socialista francés, propuso ayer en París que Francia y Alemania emprendan una política coordinada de relación [lucha contra la caída de precios] y pidió que el marco se devalúe respecto al dólar."Estarnos en deflación [caída de los precios, lo que demuestra una actividad económica muy débil o nula] y Francia debe hacer un diagnóstico conjunto con Alemania para poder hacer frente a una política de reflación. El marco está sobrevalorado y es necesario convencer a Alemania de que acepte una devaluación de su moneda respecto al dólar, pero manteniendo las divisas estables". Rocard se felicitó de que ya hay quienes en Alemania critican la política de favorecer un "marco fuerte", aunque dijo que "la palabra franco fuerte no tiene ningún sentido, incluso si la moneda se mantiene estable".

Por otra parte, el jefe de la asesoría jurídica del Banco Nacional de Bélgica, Jean Victor Louis, aseguró ayer en San Sebastián que no se van a cambiar los criterios y fechas para la Unión Económica y Monetaria, pero que "no sería dramático" que algunos países no las alcanzaran, informa Europa Press. Louis apoyó además la ampliación de la UE a países del este y del sur de Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de septiembre de 1996