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El diputado Kader se queda sin muebles

"Por favor tome usted asiento". Esa es una frase que ha desaparecido forzosamente del vocabulario del diputado palestino Hatem Abdel Kader, cuya casa en las proximidades de Jerusalén acaba de ser desamantelada por la policía israelí. "Se llevaron todo diciendo que debo dinero al fisco israelí", decía ayer contemplando el desértico salón de su casa en Beit Janina. Allí había un sofá rojo, dos sillas, una mesita central y un televisor. Hoy están en un depósito fiscal.Kader comentaba ayer con amargura: "Menos mal que nos dejaron camas para mi, mi mujer y mis tres hijos". Cuando la policía israelí llego a su casa en un aparatoso despliegue de eficiencia legal, lo primero que le dijeron era que debía impuestos. Kader ha estado librando una batalla legal contra Israel desde el día que decidió recibir a sus compatriotas y simpatizantes en su casa. Técnicamente, los palestinos no pueden ejercer labor política alguna en Jerusalén. La casa de Kader, por tanto, se convirtió a los ojos del Gobierno israelí en una violación de los acuerdos de Oslo.

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El Gobierno israelí está demandando la desaparición de todo vestigio de actividad política palestina en Jerusalén y crece la presión para que Netanyahu clausure incluso la Orient House, la cancillería extraoficial de los palestinos en el sector árabe de Jerusalén. "Quieren a toda costa eliminar la presencia árabe de Jerusalén, eliminar la identidad árabe de nuestra capital", decía anoche Kader contemplando la desolación de su casa.

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