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Atribuidos a un 'comando' itinerante de ETA los dos artefactos explosivos de Galicia

Juan Miguel Dizguedes, el delegado del Gobierno en Galicia, atribuyó ayer a un posible comando itinerante de ETA, compuesto por un par de individuos, la colocación de los dos artefactos explosivos descubiertos el miércoles en Santiago de Compostela y Baiona (Pontevedra), según la hipótesis que barajan las fuerzas de seguridad. Una persona, que había sido detenida en Santiago por su presunta relación con los hechos ha quedado en libertad sin cargos.Las bombas, de escasa potencia, eran similares a otras puestas por el grupo terrorista en diversos lugares de la costa española. Aunque estaban preparadas para estallar, Dizguedes no pudo explicar por qué ninguna lo hizo cuando los artificieros activaron un cebo o iniciador de carga.

En los dos casos, el explosivo tenía apariencia de serrín untoso, quizá amerital, uno de los productos que suele emplear ETA, y fue remitido a Madrid para su identificación. Los temporizadores lexol corresponden igualmente a los comúnmente utilizados por ETA.

Una voz que dijo actuar en nombre de ETA anunció, mediante una llamada al periódico La Voz de Galicia poco después de las ocho de la mañana del miércoles, la explosión, al cabo de una hora y media o dos, del primero de los artefactos, colocado junto a la iglesia de Santa Susana, en el parque de la Alameda de Santiago.

Hasta que la policía acordonó la zona e intentó hacerlo estallar, al mediodía, el paquete fue manipulado por unos niños y un jardinero municipal, que apartó lo que consideró una simple "caja cuadrada de cartón con un agujero" para deshacerla más tarde. El equipo de desactivación Tedax que intervino lo trasladó después a la Jefatura Superior de Policía de La Coruña para analizarlo.

El de Baiona, colocado también en un frecuentado jardín, fue descubierto a las ocho de la tarde por una vecina. Era una fiambrera recubierta con papel de aluminio, dentro de una bolsa de plástico, que la mujer identificó como un posible paquete de droga hasta que observó en él unos cables. La policía local y la Guardia Civil acordonaron el área hasta que, después de dos horas y cuarto, llegaron los artificieros.

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