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Croatas y musulmanes negocian a contrareloj para evitar que la UE abandone Mostar

Una nueva negociación, expirado ya el ultimátum de la Unión Europea (UE), trata de evitar el fracaso de la unificación de Mostar y el colapso de los acuerdos de Dayton.Croatas y musulmanes se reunieron ayer con el representante de la UE en Mostar para hallar una salida. El alto representante internacional para Bosnia-Herzegovina, Carl Bildt, ha pedido que se incremente la presión sobre el Gobierno de Zagreb, tutor de los radicales. La Unión Europea (UE), que administra la ciudad desde 1994, estudia hoy tomar la decisión de abandonar su misión. La OTAN tomaría el relevo para garantizar la paz.

"La únicas personas que van a beber champaña en Mostar son los matones, las bandas de malhechores y los criminales", dijo ayer sir Martin Garrod, jefe de la misión de la UE en Mostar. En una rueda de prensa celebrada en su cuartel general, en el hotel Ero, Garrod señaló que las implicaciones de la rebeldía de los radicales croatas, que viola los acuerdos de Dayton firmados por Croacia, es "muy seria para la gente de Mostar". Garrod cree que el principal peligro, además de una eventual reanudación de las hostilidades, es que la ciudad quede dividida para siempre, como un nuevo Berlín; se rompan las patrullas conjuntas de policía, y se suspenda el libre tránsito de civiles a través de la antigua línea de confrontación.Garrod dejó poco espacio para una marcha atrás en la posición de la UE, que pasa por el respeto absoluto del resultado d6 las elecciones municipales del 30 de junio. "Aquellos que han pensado que la Unión Europea estaba lista para hacer concesiones se han equivocado. Concesiones en un asunto tan fundamental como el de las elecciones tendría graves consecuencias en el futuro" en toda Bosnia-Herzegovina.

La UE analizará hoy en detalle la situación en Bruselas. El ultimátum expiró en la medianoche del domingo sin que los croatas cedieran lo más mínimo en su postura. La amenaza de la Unión Europea lleva consigo el abandono de la misión de Mostar y la posible adopción de sanciones económicas contra Croacia, Estado patrocinador, política, ideológica y económicamente, de los radicales croatas de la región de Herzegovina.

Presión sobre Zagreb

El alto comisionado internacional para Bosnia-Herzegovina, Carl Bildt, exigió ayer un incremento de la presión sobre el Gobierno de Zagreb para que éste fuerce a sus compatriotas a la obediencia de los acuerdos de Dayton. "El fracaso afectará a las relaciones de Croacia con el resto del mundo", dijo.Su número dos, Michael Stainer, despejó toda duda sobre cuál será la situación si la UE decide dejar la ciudad. "No permitiremos ningún vacío, y Mostar no será una ciudad de nadie". Las fuerzas multinacionales- lideradas por la Alianza Atlántica (lfor)que son españoles en el caso de Mostar, tomarán a cargo su seguridad.

Mientras que el Gobierno de Zagreb guarda silencio y los medios de comunicación oficiales de Croacia no informan del fracaso de las negociaciones celebradas el sábado, los radicales croatas de Herzegovina han presentado una nueva propuesta a la UE con el fin de desatascar la situación. No se conoce el contenido de su propuesta, pero, al parecer, contiene cambios respecto a la inicial, rechazada por la UE el sábado. "Hemos recibido una nueva pro puesta que podría permitir hallar una solución", dijo ayer por la tarde el portavoz de la UE en Mostar, Dragan Gasic.

Bildt, al conocer esta evolución de los acontecimientos, pidió un esfuerzo suplementario en lo que llamó "diplomacia del último segundo". El Gobierno alemán, el más comprensivo de la UE respecto a las tesis de Croacia, dijo ayer a través de su ministro de Exteriores, Klaus Kinkel, que una retirada de Mostar sería "devastadora".

El problema planteado por los radicales croatas, opuestos a la unificación de Mostar y partida rios de la secesión de los territorios de Bosnia-Herzegovina controla dos por ellos, surge de las elecciones de junio, en las que se eligió un doble Ayuntamiento con un consejo municipal conjunto para los barrios del centro. Los croatas impugnaron los resultados en un colegio electoral en Alemania para residentes en el extranjero. Los observadores dijeron que las irregularidades fueron irrelevantes y no afectaron al resultado. Los croatas exigieron entonces que el asunto fuera tratado por el Tribunal Superior de la Federación croato-musulmana, aún no elegido, lo que la UE entendido como una maniobra dilatoria.

El terreno en el que ha entrado la crisis de Mostar no es ajeno al clima político de los Balcanes: siempre midiendo los límites del principio y de la paciencia interna cional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de agosto de 1996

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