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El barrio fantasma resucita

Los pisos construidos sobre los restos de la urbanización empantanada de Pinto Fontán ya tienen vecinos

Lo que otrora fuera un desierto, hoy se ha convertido en una de las perlas inmobiliarias más codiciadas de la Comunidad de Madrid, que acogerá a más de 7.000 familias. Han hecho falta 19 años de espera para que el barrio de Nuevo Versalles, distante siete kilómetros del casco urbano de Fuenlabrada (160.000 habitantes) se sacudiera su aspecto tenebroso con esqueletos de viviendas que no llegaron a construirse y llegara a transformarse en una mini-ciudad dotada de las máximas comodidades. El nombre primitivo se ha perdido. Loranca Ciudad Jardín, la nueva denominación del barrio, quiere hacer borrón y cuenta nueva con aquella historia, aunque los vecinos desean que, aunque se pase la página, la zona se siga llamando como entonces.El constructor Pinto Fontán inició su aventura inmobiliaria, a finales de los años setenta, con un proyecto revolucionario que convertiría a Nuevo Versalles en un "ejemplo para Europa", con calles sin coches y tráfico subterráneo. Sin embargo, pocos meses después abandonó varios bloques sin terminar y 19 esqueletos de viviendas, que permanecieron a la intemperie durante los siguientes 15 años.

Los 500 vecinos estafados en Nuevo Versalles comenzaron una lucha contra el constructor, que entonces huyó, a la que se unió la coalición Izquierda Unida en el municipio que, en el año 19931, pidió al fiscal general del Estado, Eligio Hernández, que se ocupara del fraude de Pinto Fontán. Por otra polémica construcción, las Terrazas de Aravaca, Pinto Fontán se sentará próximamente en el banquillo judicial.

En 1993 se volaron de forma controlada las 19 estructuras abandonadas de Nuevo Versalles, después de que los técnicos municipales dieran fe de su avanzada erosión. Aún no se había disipado el polvo que levantó la mayor demolición de obra civil de toda Europa, cuando el consistorio fuenlabreño ya había aprobado un nuevo orden urbanístico para construir un barrio diferente, gestionado por el consorcio Loranca Ciudad Jardín, que constituyeron al efecto la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Fuenlabrada en 1994.

Dos años después, el consorcio ha adjudicado el 96% del suelo y ha puesto en marcha casi 5.000 de las 7.000 viviendas previstas, todas ellas de precio tasado o protección oficial. El consejero de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte, Luis Eduardo Cortés, entregó ayer los primeros 153 pisos de alquiler promovidos por el Ivima. A partir de julio, otros propietarios podrán estrenar sus viviendas construidas por cooperativas o empresas privadas.

En el barrio se implantará además un centro de salud, una residencia de ancianos, mercados, colegios y una gran superficie comercial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de julio de 1996