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Reportaje:

El SUP denuncia que Interior drogó con un sedante a los 103 inmigrantes ex pulsados de Melilla

Interior administró un sedante a los 103 inmigrantes expulsados de Melilla a fines del pasado, según una denuncia cursada al Defensor del Pueblo por el Sindicato Unificado de Policía (SUP). El SUP señala que se agregó Haloperidol al agua que se les dio, "siendo la prueba evidente que tres funcionarios bebieron y resultaron sedados". Uno de los agentes que escoltaron a Camerún a un grupo de africanos está en coma al contraer el paludismo. Interior, que dice que no hay vacuna contra esa enfermedad, califica de "rotundamente falso" que se drogase a los africanos.

Cincuenta y dos agentes de las fuerzas especiales de la Unidad Policial de Intervención de Granada y Málaga y seis inspectores de la Brigada de Documentación y Extranjería fueron movilizados para escoltar hasta Mali, Camerún, y Senegal a los 103 inmigrantes expulsados de Melilla, según el Sindicato Unificado de Policía y la Unión Federal de Policía -Algunos de los participantes en el traslado de los africanos en un avión militar han decidido ampararse en los sindicatos policiales para denunciar las irregularidades que se produjeron "ante el temor a sufrir posibles represalias provenientes del Ministerio del Interior o de la Dirección General de la Policía", según el SUP. Esta organización ha realizado un informe a petición del Defensor del Pueblo, a la vez que pide que se abra una investigación.Según los sindicatos, al agua que se proporcionó a los expulsados se le añadió Haloperidol, un fármaco de fuerte efecto sedante. Alguno de los inmigrantes descubrió ese hecho y recomendó a sus compañeros que no bebieran "porque el agua contenía veneno". Tres de los agentes que escoltaban a los deportados, se ofrecieron a demostrar que esas sospechas carecían de base y dieron varios sorbos de agua, tras lo que "resultaron sedados". El Haloperidol debe administrarse con precaución ' según recomienda el laboratorio fabricante, en personas con alteraciones cardiovasculares o con antecedentes de alergia al medicamento.

Federico López Ferrer, dirigente de la Unión Federal de Policía, asegura que los funcionarlos se vieron obligados a comer sardinas en lata y alimentos de las raciones se supervivencia existentes en los cinco aviones; militares en el que se hizo el traslado. López afirma que Interior "ha incumplido todas las normas de la Organización Mundial de la Salud" y ha obligado a los agentes a viajar sin estar vacunados contra enfermedades endémicas.Uno de los policías que escoltó a los africanos a Camerún, Juan Enrique del Moral Segovia, está muy grave, aquejado de: paludismo, en el hospital granadino Ruiz de Alda, informa José Manuel Atencia.Moral y sus compañeros que participaron e n la expedición "no fueron convenientemente vacunados contra posibles infecciones", algo que, según los sindicatos, les ocurre habitualmente a los integrantes de estas fuerzas especiales de la Unidad de Intervención Polícial.El agente aquejado de paludismo precisa respiración asistida. Según el gobernador civil de Málaga, Jorge Cabezas, el "tipo de paludismo adquirido por el agente es bastante fuerte, grave y complicado". Ante las críticas que el caso ha provocado, Cabezas dice que aunque: "hubiera sido vacunado, eso no hubiera sido efectivo". Fuentes de Interior señalan qué "no hay vacuna contra el paludismo" y que solamente se usa la quinina como método preventivo.Moral integraba un vuelo que despegó de Málaga el 22 de junio para llevar a Camerún a parte de los inmigrantes que habían sido trasladados a Málaga tras los incidentes surgidos días antes en Melilla. Al volver a España, se le diagnosticó paludismo, una enfermedad transmitida por un mosquito. Los múltiples problemas surgidos durante la operación secreta diseñada por Interior para expulsar a estas personas obligaron a 22 agentes a permanecer en Camerún hasta el día 28.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de julio de 1996

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