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Crítica:ROCK
Crítica

Sin faltas

Willy DeVille se hizo acompañar de una numerosa y profesionalizada banda que arropó con ortodoxia y cierta frialdad un repertorio que pretende calidez y que por momentos se comía con su sonido la frágil voz del solista. Pero la puesta en escena fue tan luminosa como de costumbre, y la corrección de su concierto no impidió que el público se pusiera bailón. Tampoco importó que la voz de DeVille, en una escala que le resulta costosísima en directo, empañara el recital. Demasiado corazón fue su último tema, despidiéndose sin pena ni gloria pero con la seguridad de un concierto sin faltas de ortografía.

Willy DeVille

Entradas: 3.000. Cuartel de Conde Duque. Madrid, 16 de julio.

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