Londres retira las tropas enviadas la semana pasada a Irlanda del Norte

El Gobierno británico comenzó a retirar ayer de Irlanda del Norte al batallón de paracaidistas enviado a la zona la semana pasada para reforzar a las fuerzas de seguridad. Más de 500 soldados integrantes del contingente iniciaron el regreso a sus bases en Gran Bretaña después de que los responsables militares decidieran que cuentan con suficientes efectivos para apoyar al Royal Ulster Constabulary (policía norirlandesa) en caso de que se produzca algún rebrote de violencia.

El primer ministro John Major, en una intervención ante la Cámara de los Comunes, subrayó la necesidad de restaurar el orden en la provincia y resolver los problemas mediante el diálogo. Major expresó su confianza en que la bomba que causó 17 heridos el domingo pasado en un hotel de Einriskillen, en el Ulster, no reabra "el ciclo de la violencia" en Irlanda del Norte.

La presencia del Primer Batallón de paracaidistas había sido acogido con aprensión en Irlanda del Norte por su implicación en el trágico bloody sunday (domingo sangriento) en el que 13 manifestantes murieron en Londonderry (Derry para los católicos irlandeses) alcanzados por las balas de los soldados, en enero de 1972.

Irlanda del Norte recupera paulatinamente la normalidad. Ayer se celebró en medio de considerable tensión una nueva reunión de la mesa negociadora en la que están presentes nueve de los 10 principales partidos -el Sinn Fein, brazo político del Ejército Republicano Irlandés (IRA), ha sido excluido- de la provincia bajo control británico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 16 de julio de 1996.

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