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Por aquí pasó el presidente

Ruiz-Gallardón visita en hora y media cuatro pueblos de la sierra

Alberto Ruiz-Gallardón, presidente regional, pasó ayer por la sierra. En una hora y media visitó Garganta (322 habitantes), Lozoya (430), Pinilla (176) y Alameda (167). Sus alcaldes, y los otros 38 de la sierra norte, le siguieron. Esperando su llegada estaban unos vecinos de Garganta. Portaban un cartel donde pedían que les arreglase el camino que une su urbanización con la M-604. "Está intransitable. El alcalde dice que nos lo tiene que arreglar Gallardón", afirmaban. La comitiva presidencial pasó de largo. Los vecinos se volvieron a sus casas, cartel incluido. El alcalde, Rafael Pastor, independiente, se enfadó: "No tienen derecho a protestar. El camino lo tienen que arreglar ellos". Y en éstas, llegó el mandatario, que fue recibido a la manera tradicional de los concejos: fue sentado bajo el pórtico de la iglesia. Recibió el bastón de mando, el alcalde le recordó algunas carencias y el presidente le respondió: "El Gobierno no hará oídos sordos". Luego visitó un albergue y se fue al pueblo siguiente: Lozoya.Allí le esperaba la alcaldesa, María Isabel Riomoros, del PP, y el pueblo. Le pidieron ayuda para arreglar un escudo, un caserón medieval y un mejor abastecimiento de aguas. No le hicieron entrega del bastón de mando. El presidente, a la salida del pueblo, razonó: "Pues no tendrán [bastón]".

Pinilla le recibió con los balcones engalanados. Unas palabras de la alcaldesa, Gemma Ramírez, del PP, la respuesta del presidente y, tras visitar la iglesia gótica (tres minutos), Ruiz-Gallardón emprendió camino hacia Alameda. Este Ayuntamiento puso a su disposición dos coches de caballos, donde se subieron el consejero de Medio Ambiente, la viceconsejera y los directores generales de Agricultura, Administración Local, Urbanismo y Arquitectura. El presidente de la Asamblea, Juan Van Halen, se lo perdió por llegar tarde.

Y llegó la comida. Javier Briceño, alcalde de Gascones (108 habitantes), del PP, habló en nombre de los regidores. "Es un inmenso honor para nosotros", dijo. Luego mencionó algo relacionado con los brazos abiertos y la racionalidad del gasto, y cedió la palabra al presidente, que recordó el Plan de Inversiones, los fondos europeos y un "volved a invitarme antes de que acabe la legislatura". Y se marchó.

Los alcaldes se quedaron pensativos. Unos estaban contentos ("nos ha conocido un poco más", dijeron los del PP) y otros, los del PSOE principalmente, se marcharon enfurruñados. "No se ha enterado de nada. Lo más que se puede decir es que por aquí pasó Alberto Ruiz-Gallardón".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de julio de 1996