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Reportaje:

Cantineras sí, escopeteras no

Gritos e insultos contra las 50 mujeres que intentaron participar en el Alarde de Irún, Guipúzcoa

"Ahora ya sabemos cómo elegir novio. Les diremos: 'Ven conmigo al Alarde y luego ya hablaremos de nuestras vidas", comentó Josune, una de las 50 mujeres que intentaron ayer desfilar en el Alarde de Irún, Guipúzcoa. Ésta fue una de las pocas notas de humor de una jornada festiva que arrancó con insultos, empujones e intentos mayores de agresión contra las mujeres del colectivo Bidasoaldeko Emakumeak (Mujeres de la Comarca del Bidasoa), que intentaron desfilar escopeta al hombro. "El año próximo volveremos", anunciaron las mujeres, tras abandonar el desfile "por el clima de violencia reinante".Acompañadas de amigos y familiares, aparecieron vestidas de soldados en la plaza de Urdanibia, lugar de concentración de los 8.000 hombres y 19 cantineras que desfilan cada 30 de junio, día de San Marcial, conmemorando la victoria sobre los franceses de 1522. Con la colaboración de algunos soldados, se integraron en la compañía Ama Xantalen entre pitidos y aplausos. Inmediatamente pífanos y tambores dejaron de sonar por orden de los mandos.

Pese a la oposición del pleno municipal y de la junta del Alarde, este colectivo de mujeres se presentó en el desfile "para promover un derecho con hechos". Su reivindicación cuenta con el apoyo del Ararteko (Defensor del Pueblo vasco), el Instituto Vasco de la Mujer Emakunde y la Sociedad de Estudios Vascos Eusko lkaskuntza, cuyo informe histórico demuestra su participación en la batalla del siglo XVI que se conmemora.

Uno de los momentos más tensos fue en la subida al Ayuntamiento. La gente, en las aceras, intentó desafiar el cordón policial para quitar chaquetas y boinas a las mujeres. La marcha ordenada de ediciones anteriores se convirtió ayer en una huida despavorida de las mujeres hacia el Ayuntamiento. La mayoría de los miembros del Alarde respondieron con gritos de "¡Fuera, fuera!" a la llegada de la compañía mixta. "Que se vayan, se vayan": el grito de la izquierda abertzale contra la Guardia Civil tronó contra las 50 mujeres y otros tantos hombres que las apoyaban, que recibieron además impactos de huevos. Las mujeres decidieron retirarse del desfile tras entregar una carta al comandante del Alarde explicando su postura. La decisión no aplacó los ánimos y las mujeres permanecieron toda una hora refugiadas en los arcos del Ayuntamiento.

Los rostros del alcalde (PSE), Alberto Buen Lacambra, y de los mandos del Alarde reflejaban tensión. Maribel Castelló, concejala de Cultura (EA), tampoco podía disimular su disgusto. Castelló llevó al pleno municipal la propuesta de incluir en las ordenanzas del Alarde la admisión de mujeres, que apoyaron también IU y HB. El rechazo del PNV, PSE y PP impidió su aprobación en abril. La polémica ha dividido a Irún desde entonces. Recientemente Maribel Castelló denunció una amenaza de muerte recibida en su casa por apoyar el cambio.

La discrepancia se fue calentando durante las últimas semanas hasta mucho más allá de la frontera del sentido común, informa Leontxo García. Familias divididas, periodistas amenazados e insultos machistas alimentaron el temor a la cancelación de la fiesta, algo inaceptable para miles de iruneses que consideran el 30 de junio como fecha sagrada. Además de la escuadra de hacheros que abre el paso, cada barrio tiene su compañía: mandos, pífanos, tambores, escopetas y una cantinera, elegida por votación, que sólo puede desfilar una vez en la vida.

"Llevo 49 años desfilando y siempre he votado por Eusko Alkartasuna (EA). Pero estoy avergonzado por el apoyo de la concejala de Cultura a las mujeres que quieren salir. Estoy convencido de que casi todas las irunesas votarían en contra". Esas palabras de Joaquín Urra, famoso por sus hazañas en atletismo, reflejan la opinión mayoritaria: un 75% en contra de las escopeteras, en un sondeo telefónico de Radio Irún con 14.000 llamadas. "No tiene que ver con la igualdad de derechos. Es una tradición muy enraizada y una fiesta preciosa que algunos quieren politizar a toda costa", añadió Urra.

Bidasoaldeko Emakumeak dijo ayer en rueda de prensa: "Sentimos dolor por lo ocurrido. Tenemos todo un año para trabajar para que San Marcial 97 sea más tolerante y pacífico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 1996