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Ratones insensibles a cocaína y anfetaminas sirven para atacar la adicción a las drogas

El cambio de un solo gen en el animal le lleva a la muerte por actividad desenfrenada

Atacar, el problema de la adicción a las drogas interviniendo directamente en los mecanismos bioquímicos que regulan en el cerebro el comportamiento adictivo es un objetivo de los experimentos del estadounidense Marc Caron. El ha hecho, con ingeniería genética, unos ratones insensibles a la cocaína y anfetaminas; al bloquearles un gen se altera de tal forma su sistema de dopamina que la hiperactividad les conduce a la muerte por extenuación. Con ellos intenta ahora controlar los mecanismos de adicción a las drogas, que residen también en la dopamina, explicó ayer en Madrid.

El gen desactivado en los ratones transgénicos de Caron -gen identificado también en el ser humano y, presumiblemente, con idénticas funciones- es clave en el sistema de la dopamina, un compuesto encargado de transmitir señales entre las neuronas implicado en funciones motoras y cognitivas, y en estados de ánimo.Los ratones en los que se ha cancelado ese gen tienen un comportamiento hiperactivo, actúan como si hubieran recibido dosis máximas de cocaína o anfetamina. Pero no reaccionan a inyecciones de estas drogas aumentando su actividad motora, como sucede en animales normales, porque ya son entre cinco y siete veces más activos. "Hemos demostrado que la cocaína y la anfetamina actúan mediante el sistema de la dopamina", explicó Caron, del Howard Hughes Medical Institute (EE UU). "Estos ratones modificados genéticamente son un modelo animal, que hasta ahora no existía, para comprobar que el proceso de adicción a drogas como la nicotina, el alcohol o los opiáceos, se debe también a cambios en el sistema de dopamina".

En la actualidad, Caron está haciendo experimentos para averiguar si estos ratones se autoadministran drogas y desvelar así el fundamento molecular de, los mecanismos del comportamiento adictivo.

El desarrollo de fármacos muy específicos para actuar sobre la adicción a las drogas y para tratar enfermedades como el parkinson y la esquizofrenia (en las que está implicado el sistema de la dopamina), es el objetivo clínico de estas investigaciones básicas, dijo el investigador estadounidense, que clausuró ayer el encuentro científico Avances en bases moleculares de la Neurobiología, celebrado en la Fundación Areces. Federico Mayor Menéndez, del Centro de Biología Molecular (Madrid) y coorganizador del encuentro, puntualizó que las estrategias terapeúticas derivadas de estas investigaciones no se dirigen, por supuesto, a modificar genéticamente a los humanos para que dejen de fumar o de consumir otras drogas, sino a aplicar los conocimientos básicos para desarrollar tratamientos de alta especificidad.

Señal entre neuronas

El sistema de la domanina es complejo: tinas neuronas de zonas concretas del cerebro se encargan de producir, almacenar y liberar dopamina; ésta envía la señal a los receptores específicos y establece, como otros neurotransmisores, las comunicaciones entre neuronas que median las funciones cerebrales. Pero también hacen falta unas moléculas encargadas de interrumpir la señal. en fracciones de segundo.El gen que Caron ha cancelado en sus ratones transgénicos controla precisamente esas moléculas, llamadas transportadores, que interrumpen la señal de la dopamina absorbiéndola en la neurona. Por ello, en esos animales se mantiene la acción de la dopamina durante mucho tiempo -de 100 a 200 segundos- a pesar de que su organismo intenta compensar la presencia prolongada del neurotransmisor. Los resultados de estos experimentos han sido publicados por Caron y su equipo en la revista Nature el pasado mes de febrero [ver EL PAÍS, 21 de febrero de 1996].

Tal es la hiperactividad de estos ratones que los científicos tienen que mantenerlos en un entorno al que estan habituados y sin tensiones para que no se mueran exhaustos y poder estudiar la adicción a largo plazo, comentó Caron ayer.

Él explicó que la cocaína inhibe los transportadores de la dopamina pero que las anfetaminas, además, invierten su funcionamiento convirtiéndolos en liberadores de más dopamina. Por ello, dijo, esta droga es mucho más fuerte y neurotóxica. La nicotina, el alcohol y los opiáceos "actuan sobre otros sistemas, pero todos ellos confluyen, en una reacción en cadena, en el sistema de la dopamina y nuestra hipotesis es clue los mecanismos de refuerzo, de adicción, están mediados por cambios en este sistema".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 1996