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Crítica:CANCIÓN

A su mayor gloria

La apoteosis de Rocío Jurado comienza de salida. Cuando aún no ha abierto la boca, ya sus fans la reciben en pie aclamándola con entusiasmo. Rocío recorre una y otra vez el escenario de punta a punta, y el público de cada sector se va poniendo en pie por oleadas, enfervorizado. Ella saluda a unos y otros, lanza besos a sus amigos. Excesivo. Rocío ha construido con este espectáculo un gran monumento -tres horas de duración, más media de descanso- a su mayor gloria.Rocío Jurado no dice una palabra, no mueve un dedo sin tenerlo rigurosamente previsto y ensayado. En consecuencia, su aparato gestual se resiente de artificiosidad, echamos de menos alguna frescura y espontaneidad que dieran más verdad a lo que hace. Que no necesita lo otro, además, porque Rocío es una de las voces excepcionales de nuestra copla.Recorrió diversos géneros -incluido el flamenco- con solvencia y autoridad, hizo un extenso repertorio de temas muy conocidos y otros no tanto. Todos con garra y genio, algunos -la Saeta de Machado- memorables

Conciertos con corazón

Rocío Jurado, con orquesta dirigida por Manuel Gas, Enrique de Melchor y Las Peligro.Centro Cultural de la Villa, 15 de mayo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de mayo de 1996