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El nombramiento de Serra provocó desconcierto en el Partido Popular

José María Aznar dejó desconcertados a muchos de sus compañeros de partido cuando escogió para ministro de Defensa a Eduardo Serra, un antiguo hombre de confianza del Gobierno socialista, que le encomendó precisamente una Secretaría de Estado en Defensa. Algunos dirigentes del PP confesaron en privado su desconcierto, e incluso añadieron algún reproche. Un diario de Madrid, cuyo director se precia de asesorar al nuevo presidente del Gobierno, recibió el anuncio con ostensible desaprobación. En cambio, quienes percibieron tras esa elección la satisfacción del Rey entendieron que se trataba de garantizar la profesionalidad y solvencia en la política de Defensa. El presidente del Gobierno se ha rodeado de sus colaboradores de máxima confianza -Álvarez Cascos, Rato, Rajoy, Mayor Oreja y Miguel Angel Rodríguez- y ha aumentado la presencia de mujeres -aunque sólo hay una ministra más que en el último -Gabinete del PSOE- Además ha cuidado la presencia de personas vinculadas a Euskadi -el ministro del Interior, Jaime Mayor-, Cataluña -el ministro de Industria, Josep Piqué- y Andalucía -el ministro de Trabajo, Javier Arenas-, tres comunidades donde el PP necesita mejorar sus resultados electorales.

Aznar ha comprobado ya cómo CiU tira y afloja en sus relaciones con el Gobierno al que apoya. Francesc Homs, diputado nacional, advirtió el pasado miércoles que es muy positivo "pero insuficiente" el recorte de gastos por importe de 200.000 millones. Y el vicepresidente Francisco Álvarez Cascos tuvo que matizar públicamente que no hay claúsulas secretas en el pacto PP-CiU. Al día siguiente, Pujol replicó que existe un pacto "basado en el sentido común" sobre la política linguística.

Aznar ha mostrado que sabe manejar el calendario para resolver las pugnas sobre reparto de poder. Ha dejado en el Ministerio de Fomento y en manos de un político moderado y experimentado como Rafael Arias Salgado la política de telecomunicaciones. Una materia en la que había entrado como un ariete el director de Comunicación del PP, hoy Secretario de Estado, Miguel Ángel Rodríguez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de mayo de 1996