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Amigos y familiares dieron su último adiós al maestro Dominguín

La autopsia confirmó que su muerte se produjo por una insuficiencia cardiaca

En el pequeño cementerio de Guadiaro, en el término municipal de San Roque (Cádiz), alrededor de las dos de la tarde de ayer fue enterrado el que fuera figura del toreo entre los años cuarenta y cincuenta Luis Miguel Domínguín, después de que se celebrara un acto religioso oficiado por el sacerdote Salvador Atacho en la capilla del cortijo Pardagua, en la propia urbanización Sotogrande, donde residía el torero desaparecido.

"Todo lo que se diga queda corto, porque lo ha sido todo en el mundo del toreo, que era lo que más quería". Así se expresaba con lágrimas en los ojos el matador de toros Juan Antonio Ruiz Espartaco, poniendo de manifiesto el sentir generalizado de cuantas personas se dieron cita en la mañana de ayer en el cementerio.Entre las más de 300 personas que acudieron para dar el último adiós a Luis Miguel González Lucas, como así se llamaba realmente Dominguín, se encontraban numerosas personalidades del mundo de los toros y el espectáculo, como los diestros José María Manzanares, Jesulín de Ubrique o Francisco Rivera Ordóñez.

"Como persona ha sido excepcional, porque ha sido muy amigo de sus amigos ya que siempre fue muy cariñoso", dijo Jesulín de Ubrique, que añadió: "Siempre en los momentos difíciles al torero joven, al que empezaba, le llamaba -como me ocurrio a mí- para darle ánimos, por lo que todos agradecíamos poder hablar con el maestro de la historia que él ha sido".

En Sotogrande también estuvieron los miembros de su cuadrilla, los hermanos Mozo, Andrés y Antonio Gago y el que fuera su mozo de espadas, Emilio Mera, quienes se encontraban muy afectados por la muerte del que fuera su maestro.

Despedida

El féretro, que llegó al cementerio casi una hora después de lo esperado, estuvo en todo momento acompañado por su familia, Rosario Primo de Rivera, con quien compartió sus últimos anos de vida, y sus tres hijos, Paola, Lucía y Miguel fruto de su matrimonio. con Lucía Bosé, que no asistió al sepelio.

Para despedir a esta figura del mundo de los toros también se desplazaron hasta esta ciudad gaditana Carlos Goyanes y su es posa, Cari Lapique; Manuel Prado y Colón de Carvajal, Alvaro y Luis Domecq, y los ex matadores de toros Miguel Márquez, Diego Puerta, Miguel Mateo Miguelín, Sebastián Palomo Linares, que estuvo acompañado por su esposa Marina Danco, y Antonio Ordóñez, que no se separó de su hija Carmen. El presidente de Gobierno, José María Aznar, envió a los familiares un telegrama de condolencia. La noche anterior el cuerpo del matador había sido velado por familiares y amigos en su domicilio de la urbanización de Sotogrande, donde quedó instalada la capilla ardiente. Horas antes se le había practicado la autopsia, que determinó que la muerte se produjo por una insuficiencia cardiaca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de mayo de 1996