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Los pequeños 'agujeros' de la gran obra

El Pasillo Verde Ferroviario se inaugura hoy con algún agujero en sus entrañas. Además de que los trenes no circularán hasta dentro de casi dos meses, hay solares vacíos porque los privados que compraron los terrenos aún no se han decidido a construir. Y hay proyectos terminados sin ningún uso. Éstos son:Un carril bici fantasma. Manuel Ayllón llevó a su obra un proyecto que el alcalde, José María Álvarez del Manzano, rechaza para Madrid: el uso de la bicicleta. Ayllón dotó a las nuevas zonas construidas de ocho kilómetros de carriles para las dos ruedas. En los cruces incluso hay señales que indican el camino de los ciclistas. El problema es que este carril bici va de la nada a ninguna parte. Nace en el Paseo de las Delicias y muere junto a la calle de Segovia sin que tenga ninguna continuación. Ni siquiera sirve para llegar a la Casa de Campo, a tan sólo unos metros. Apenas permite el paseo. Los expertos sostienen que un carril bici sin continuación es inútil para que la gente se desplace en bicicleta de un lugar a otro de la ciudad. Este espacio pintado de rojo no es muy utilizado por sus vecinos.

Sebastián de la Rica, director de servicios de Circulación del Ayuntamiento de Madrid, anunció en noviembre pasado que el carril del Pasillo Verde se uniría con la Casa de Campo. Del proyecto aún no se sabe nada.

Un barrio que no arranca. El mayor paquete de viviendas previsto en el Pasillo Verde Ferroviario sólo es un solar con carteles. Pegado a la estación de Príncipe Pío, el terreno se pensó para oficinas y se vendió como tal. Se vendió el solar por 11.842 millones de pesetas. Sus compradores (la sociedad Fonfir participada por el BBV y los Albertos) descubrieron pronto que el negocio de las oficinas era una ruina y pidieron el cambio para hacer pisos, cerca de 900. No pagaron el segundo plazo pactado y el Pasillo Verde entabló un litigio judicial que se resolvió antes. Los gestores públicos admitieron el cambio, hace más de un año. Todavía no se han visto los ladrillos.

Un polideportivo atascado. Los gestores públicos olvidaron su idea de hacer un polideportivo en el Paseo de Imperial con los presupuestos del Consorcio Pasillo Verde. Para mantener el equipamiento decidieron sacar a concurso los terrenos, que cedían gratuitamente a cambio de que un promotor privado levantara y explotara el complejo. Se adjudicó a una empresa pero todavía no se han iniciado las obras. "Están discutiendo con el Ayuntamiento los usos coadyuvantes", explica Manuel Ayllón, gerente del Pasillo Verde Ferroviario. Los usos coadyuvantes son los comercios que se pueden abrir dentro del polideportivo.

El Real Madrid abrió una esquina comercial en el estadio Santiago Bernabéu aprovechando esos usos.

De ellos depende ahora que la inversión de los privados en el Paseo de Imperial tenga beneficios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de mayo de 1996