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Cartas al director

Adiós a Titón

Murió como Kieslowski y Malle, demasiado pronto. Nos dejó sin embargo lo mejor de sí mismo: su amor al cine. Sus películas son el mejor testimonio de un hombre que nos ayudó a apreciar el cine latinoamericano y a entender las virtudes y los defectos del proceso revolucionario cubano. Sus dos últimas películas nos lo acercaron a España y lo pasearon por todo el mundo. Primero fue Berlín 94 y al año siguiente la 67ª entrega de los premios de la Academia de Cine de Hollywood, a la que acudió como nominado por Fresa y chocolate. Lo vimos junto a su esposa Mirta Ibarra y su amigo Juan Carlos Tabío a través de Canal +. El Oscar lo ganó Mikhalkov por Quemado por el sol, cineasta con el que guarda más de una similitud. No importaba. Él ya había ganado todos nuestros corazones. Adiós, Titón.-

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