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La oposición amplía sus sospechas de que hubo un trato de favor en el 'contrato del siglo'

La oposición regional (IU y PSOE) echó ayer aceite al fuego. En la Comisión de Hacienda, la izquierda madrileña amplió sus sospechas sobre un posible trato de favor en la adjudicación del contrato del siglo al Banco Santander y al Banco Central Hispano (BCH). Los diputados de IU y el PSOE, que recibieron anteayer la tabla de puntuación que aportó la Consejería de Hacienda para explicar cómo se había adjudicado el negocio, cargaron contra el Partido Popular. "Ustedes han hecho un traje a medida del Banco Santander y del BCH", soltó Juan Antonio Candil (IU).

Antonio Beteta (PP), consejero de Hacienda, lo negó todo: "No conozco al señor Botín [presidente del Banco Santander] ni tengo nada que ver con él. Sólo defiendo los intereses de la Comunidad de Madrid". Pero IU insistió en sus dudas y anunció que recurrirá la adjudicación ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. "Me parece fantástico. Así saldremos de dudas", contestó Beteta.Santander y BCH serán los dos bancos encargados del cobro de los tributos regionales. Los ingresos previstos por Hacienda para este año superan los 134.000 millones de pesetas. Nueve entidades financieras, entre ellas Cajamadrid, perdieron la partida para conseguir este supercontrato.

Pleno al quince

El Banco Santander hizo pleno: 15 puntos, el máximo posible, en los tres criterios que decidieron la adjudicación. Por el sistema informático recibió cinco puntos, los mismos que por el número de sucursales y por las mejoras económicas que aportaba. Cajamadrid se quedó en 13 puntos. Y el Banco Central Hispano consiguió 14. A la oposición en el Parlamento regional le extrañó el "peculiar sistema de puntuación" utilizado por los dirigentes regionales. IU y PSOE buscaron durante las dos horas que duró el debate respuestas al sistema."Por 222 sucursales que tiene el Banco Santander en la región ustedes dan cinco puntos. Y por 749 que tiene Cajamadrid, dan también cinco puntos. No entiendo nada", señaló Candil. Adolfo Piñedo (PSOE) le apoyó: "No parece que el PP haya hecho un concurso para facilitar el pago al contribuyente. Este proceso no pasará a la historia por su transparencia y su acierto".

Betetá encajó la crítica y explicó que su director general de tributos le había indicado que lo ideal para este servicio bancario sería que la entidad elegida tuviera más de 150 sucursales bien distribuidas por toda la región. El consejero de Hacienda añadió otro argumento para replicar a la izquierda: "En las oposiciones, la antigüedad tiene puntuación hasta un límite de 10 años, que tiene tres puntos. Pero el que, por ejemplo, tiene 20 años de antigüedad y mayor experiencia, también tiene tres puntos, ni uno más".

La izquierda regional insistió con los puntos: "Han utilizado el criterio de los medios informáticos para elegir quién presta el servicio, pero han dado a todos los bancos la máxima puntuación. Imagino que saben que las cuentas en los bancos ya no se hacen con manguitos. ¿Por qué no han evaluado los medios informáticos de cada banco?", preguntó Candil. Beteta contestó: "Todos han acreditado que tienen medios informáticos adecuados para tramitar este servicio".

Después del rifirrafe, Candil sacó su conclusión: "Han puesto ustedes el límite de puntuación máxima de manera que saliera beneficiado el Banco Santander. Por eso a partir de 200 sucursales dan cinco puntos. ¡Qué curioso que el Banco Santander tenga 225 sucursales! Han hecho ustedes un perfecto traje a su medida".

Le contestó Manuel Cobo, portavoz del PP. "Quien ha hecho un traje a medida es usted. Primero hizo la denuncia de trato de favor y ahora intenta ponerle ese traje. Pero no le sale". Beteta siguió: "El señor Candil no ha aportado una sola prueba. Sólo palabras al viento".

Decisión prematura

También se enzarzaron todos, izquierda y centro derecha, en el proceso administrativo que acompañó a la selección de los dos bancos. La izquierda explicó sus sospechas. Piñedo y Candil indicaron que el expediente se inició, a través de una orden, el 30 de enero. Esa fecha anulaba todo el proceso pues el comité encargado de seleccionar a los bancos se había constituido y había tomado decisiones mucho antes (12 de enero) de que hubiera sido oficialmente creado (30 de enero). El PP le quitó un cero a la fecha de la orden (3 de enero) para eliminar toda sospecha y dar validez al proceso. Tan sólo se trató, según el consejero de Hacienda, de un "error material" corregido días después. La izquierda quedó poco convencida.Y así lleva dos meses discutiendo con el Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón por una decisión que considera errónea. El PSOE repitió ayer que el contrato del siglo tendría que haber recaído en Cajamadrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de abril de 1996

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