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Clinton se compromete ante Japón a mantener su actual presencia militar en el Pacífico

ENVIADO ESPECIALEl presidente Bill Clinton se comprometió ayer con Japón a mantener el actual nivel de fuerzas militares en Asia como parte de "una alianza de seguridad clave para preservar la paz en el Pacífico, especialmente en estos tiempos de profundos cambios regionales". El acuerdo firmado por el presidente de Estados Unidos con el primer ministro japonés, Ryutaro Hashimoto, en la que ha sido descrita como la cumbre más importante entre los dos países desde el final de la guerra fría; prevé continuar con la presencia de unos 100.000 soldados norteamericanos en el área, y refuerza los lazos estratégicos que unen a las dos principales potencias económicas del mundo.

La declaración conjunta no recoge específicamente el mantenimiento de los 47.000 soldados norteamericanos que actualmente están en las bases de Japón. El presidente Clinton explicó en una conferencia de prensa que, aunque creía que "la participación aquí debería mantenerse más o menos al mismo nivel el número de tropas en Japón o en Corea variará de vez en cuando en función de otras cosas que ocurran en el mundo y en la zona".La presencia de fuerzas norteamericanas en Japón ha encontrado rechazo entre algunos sectores de la población de este país a raíz de la violación en septiembre pasado de una niña japonesa de 12 años por tres marines estadounidenses. Como consecuencia de ese incidente, Washington anunció la pasada semana el cierre de varias de sus instalaciones militares en la isla de 0kinawa, pero ha asegurado que el personal y los equipos de esas dependencias serán distribuidos en otras bases establecidas en este país.

En el acuerdo firmado ayer, el primer ministro Hashimoto asegura que las tropas norteamericanas "seguirán siendo bienvenidas", y se compromete a que su Gobierno "continúe con las contribuciones adecuadas para el mantenimiento de esa fuerza". Japón paga alrededor del 70% de los gastos del despliegue militar estadounidense en este territorio.

Tanto Clinton como Hashimoto destacaron la importancia del acuerdo firmado ayer como un pilar "de la seguridad mundial (le cara al siglo XXI. "Esta declaración reafirma que los compromisos de seguridad entre Japón y Estados Unidos siguen teniendo un papel fundamental para preservar la seguridad, la paz y la estabilidad en el Asia del Pacífico", manifestó el primer ministro nipón.

Un alto funcionario de la Administración norteamericana explicó que, en ese marco, Hashimoto y Clinton habían hablado sobre la necesidad de "coordinar su política hacia China" con el objeto de "proseguir su incorporación a la comunidad internacional". La misma fuente informó que al Gobierno japonés "le gustaría ver estabilidad en las relaciones entre Estados Unidos y China" y que el presidente había asegurado en sus reuniones de ayer que eso es precisamente lo que trata de conseguir.

Inmediatamente después de sus conversaciones, Clinton hizo el gesto de reafirmar su política en Asia ante la dotación del portaaviones Independence, el mismo que patrulló aguas próximas a Taiwan durante la reciente demostración de fuerza por parte de China. "Sin ustedes", declaró el presidente norteamericano, "la estabilidad y prosperidad de Asia podrían estar en peligro. Las viejas rivalidades podrían estallar de nuevo. Un Estado aprovechado podría percibir la idea equivocada. Una región estable podría hacerse inestable".

Emnendar la alianza

La visita de Clinton a Tokio, que se completará hoy con un significativo discurso del presidente norteamericano ante el Parlamento nipón, ha servido también para robustecer la estratégica alianza entre los dos países, deteriorada en los últimos años por los problemas comerciales y por el deseo japonés de tener un papel más activo en la política internacional."La relación entre Estados Unidos y Japón es mejor y más fuerte que nunca", aseguró Clinton. "El primer ministro y yo estamos de acuerdo en que, como dos de las más fuertes democracias del mundo y los dos líderes económicos, Japón y Estados Unidos tenemos una especial responsabilidad de dirigir".

Aunque los problemas comerciales, todavía dominantes en la agenda bilateral, no fueron el tema central de las discusiones en este viaje, Clinton y Hashimoto se alegraron de que el fuerte superávit comercial japonés haya comenzado a reducirse y de que Estados Unidos esté empezando a introducir sus productos en el mercado nipón. Fuentes norteamericanas admitieron, sin embargo, que no se han hecho progresos en algunos sectores que podrían provocar una guerra comercial en un plazo corto de tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de abril de 1996

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