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La Asamblea legisla para quitar competencias sobre horarios al Colegio de Farmacéuticos

La batalla de las farmacias continúa; ahora, en la Asamblea. La primera salva la lanza el PSOE, que la próxima semana presentará una proposición de ley donde mezcla -a partes iguales- los conceptos de comercio y establecimiento sanitario. Mientras, el PP mantiene una postura opuesta a la liberalización del sector porque es "un servicio sanitario y necesita planificación". IU, en cambio, es partidaria de la liberalización con ordenación. Sea cual sea el resultado, todos coinciden en algo: el colegio debe perder prerrogativas sobre la ordenación y debe ganarlas la Administración".

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Lucas Fernández, portavoz de Sanidad del Grupo Socialista, reconoce que el proyecto que van a presentar es el tercer borrador que redactó el anterior equipo de gobierno de Joaquín Leguina y que nunca llegó a aprobarse. "Tendrá alguna novedad que hemos recogido del proyecto de ley que prepara el Gobierno de Extremadura [del PSOE]". Los socialistas consideran que las boticas son mitad establecimiento sanitario mitad tienda. "Por lo tanto, deben regularse por la Ley de Horarios Comerciales y por la Ley de Sanidad".El PSOE cree que es necesario establecer el número de farmacias en función del número de habitantes que haya en la zona. De tal manera que exista una botica cada 1.500 habitantes. "Para que no ocurra como en Tres Cantos", añade. Fernández hace referencia a que en este municipio, tres farmacias se reparten los 24.500 potenciales vecinos, lo que da una farmacia por cada 8.000-liábitantes. En la capital existe una botica cada 2.000 personas aproximadamente.

Los socialistas quieren también que en los pueblos con menos de 1,500 habitantes la Administración garantice por lo menos la apertura de un botiquín (establecimiento sanitario sin categoría de farmacia, pero donde se venden medicamentos).

El proyecto del PSOE, si saliese adelante, regularía los minimos, pero permitiría que las farmacias que así lo deseasen abriesen 24 horas, tal y como actual mente hace la farmacia de Rosa María Lastra en la calle de Con de de Peñalver. "Si están asegurados los mínimos, ¿qué problema tiene que haya otra farmacia abierta?", pregunta Fernández.

Los socialistas también han guardado sitio en su proyecto de ley para las llamadas ruedas. Este sistema consiste en que varios farmacéuticos con farmacia (cuya antigüedad les da prioridad a la hora de obtener la botica) piden abrir un establecimiento en un pueblo con el fin de bloquear su apertura: Cuando la Administración les concede el permiso, renuncian a él sucesivamente y así impiden la competencia. Los boticarios sin experiencia (que carecen de puntos) se quedan siempre con las ganas. Los socialistas proponen penalizaciones para estos casos.

Mariano Gamo, de IU, es partidario de la liberalización. "El que quiera abrir que abra, pero con ordenación. Es lamentable", comenta Gamo, "que los licenciados de farmacia terminen como celadores en un hospital porque se les impide establecerse libremente".

Javier Rodríguez, del PP, cree que ya ha llegado la hora de cambiar la Ley de Ordenación Farmacéutica de 1947. "No se puede mantener una ley que obliga a separar las farmacias 250 metros, sin tener en cuenta si se habla de Leganés o de La Moraleja, porque las configuraciones urbanas de ambos casos son completamente diferentes".

Rodríguez, que se muestra contrario a la liberalización, mantiene, no obstante, la necesidad de una planificación tanto de aperturas como de horarios por parte de la Administración. "Hay que regular los máximos y los mínimos. Si liberalizas completamente el servicio, puede ocurrir que las farmacias de guardia no abran porque tienen al lado otra de 24 horas".

El portavoz de sanidad del Partido Popular critica el proyecto del PSOE porque "es una copia de la ley de Extremadura, que es de locos". Y termina: "Esa ley, si el PSOE no cambia el texto, no progresa ni la primera lectura. Presentaremos una alternativa, en nuestro programa va".

Preguntas a Lastra

Estas propuestas legislativas se producen al tiempo que la farmacéutica rebelde, Rosa María Lastra, recibía a las 20.30 del lunes un requerimiento notarial donde se le instaba a responder a varias preguntas. Rosa María Lastra, que no se encontraba en su establecimiento cuando llegó el notario, comentó ayer perpleja: "Y esto, ¿qué significa?".

Entre las cuestiones destacan las que hacen referencia a si vende en su establecimiento "productos de higiene personal, de óptica, cosméticos y dietéticos", y si conoce el horario oficial del colegio, presidido en Madrid por José Enrique Hours. Lastra protesta: "Es un nuevo paso en la persecución que el colegio está emprendiendo contra la libertad de horarios". Fuentes jurídicas señalaron ayer que Lastra no tiene ninguna obligación de responder al requerimiento. "Los notarios son fedatarios públicos, no jueces", indicaron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de abril de 1996

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