Suspendido un médico británico por probar fármacos con sus pacientes

Geoffrey Fairhurst, un médico británico de 57 años, miembro de comités de ética y consejero sanitario gubernamental, ha sido borrado de los registros de su profesión por utilizar a sus pacientes como conejos de indias sin su consentimiento. Entre 1988 y 1995 recibió hasta tres millones de pesetas de varios laboratorios farmacéuticos para que probara medicinas cuyos efectos se desconocían aún. Uno de sus colegas descubrió los hechos en la consulta que compartían y lo denunció.Durante una vista celebrada en la sede londinense del Consejo General de la Medicina, Fairhurst escuchó en silencio las acusaciones que pendían sobre él. Para probar los medicamentos, para el corazón y la hipertensión, falsificó la firma de cuatro pacientes. Algunos le conocían de toda la vida y se consideraban sus amigos. "La investigación médica es necesaria, pero la confianza vertebra nuestra profesión y no se puede abusar de los enfermos", dijo Donald Irvine, presidente del Consejo.
David Edwards, el denunciante, ha reconocido que no fue fácil convertirse en un chivato. Después de varias discusiones, "y de recibir muchos insultos", se decidió a hablar por miedo a que los pacientes resultaran dañados.


























































