Amo de casa
Me considero de esos padres de familia que contribuyen con su trabajo en las tareas domésticas de la casa, aunque mi porcentaje aún no llega al 50%. Entre mis obligaciones está la de realizar la compra durante todo el año, esto me ha llevado a adquirir un total conocimiento de los precios de los productos que se venden en el hipermercado en el que realizo las compras, y poder saber, entre otras cosas, cuándo en realidad hay ofertas y cuándo en realidad son un camelo.El aula donde adquiero este tipo de enseñanzas se llama Alcampo M-30, y las clases que recibí los pasados días 6 y 12 de febrero me han enseñado a no bajar la guardia y comprobar todos y cada uno de los productos que en este establecimiento se compren, por mucho escáner y avances tecnológicos que posean.
Día 5 de febrero. Entre otras cosas adquiero dos pack de yogures naturales Danone, precio 159 pesetas cada paquete. Día 6 de febrero, nueva adquisición de dos pack de yogures, misma marca mismo tipo, precio 399 pesetas cada paquete.
Reclamo a la cajera, contestación: "Yo no sé nada, es lo que marca el escáner". Me pongo en contacto con una responsable del establecimiento, contestación: "Es normal que un producto varíe de un día a otro". "¡Pero oiga, es un 151%!". Ante mi insistencia, el responsable del establecimiento comprobó el precio en la sección correspondiente; al poco tiempo reconocía su error y me abonaba la diferencia.
Desde las diez de la mañana hasta las 15.15 estuvieron vendiendo el producto mencionado un 151% más caro y, para mayor desgracia de los consumidores, es un artículo que se compra diariamente y en cantidad.
Días 12 del mismo mes de febrero. Adquiero un cargador de 10 cuchillas de afeitar, precio que marca en el expositor, 725 pesetas; en el ticket de caja, 1.085 pesetas. Nueva reclamación, esta vez había habido un error al colocar el precio, y éste correspondía a otro producto que estaba en el extremo opuesto.-


























































