La última escuela racista de Suráfrica, obligada a abrir sus puertas a niños negros

La policía vigila con blindados el cumplimiento de una orden del Tribunal Supremo

Agencias
Potgietersrus - 22 feb 1996 - 23:00 UTC

Suráfrica presencio ayer la caída del último reducto de la discriminación racial en la enseñanza. Dieciocho niños negros empezaron ayer el curso, gracias a la protección policial, en una escuela pública que se negaba a admitir a alumnos no blancos y contra la que había fallado el Tribunal Supremo. Ante el clima hostil generado en los padres de familia blancos de la zona, el presidente surafricano, Nelson Mandela, pidió calma y recordó que había consensuado con los líderes parlamentarios blancos De Klerk, Viljoen y Hartzenberg el cumplimiento de la sentencia del Supremo.

La entrada de los niños negros en la escuela, a la que acudieron apenas 30 de los 700 alumnos blancos, se desarrolló ante la atenta mirada de policías y periodistas. La policía desplegó vehículos blindados.Los nuevos alumnos llegaron con sus limpios uniformes caqui y, tras pasar junto a los policías y las cámaras de televisión, intentaron entablar conversación con sus compañeros blancos en el patio. "Estos chicos van a poder compartir el colegio" , dijo una de las madres negras, Maureen Molamu, "mientras que nosotros no podíamos ni compartir los lavabos públicos o las tiendas".

Thomas Kgoele, de 12 años, estaba asustado: "Me da miedo que esa gente blanca nos pegue. Pero ha sido muy fácil venir en autobús". Su compañero Thaba Chuoe, de 10, dijo no sentir temor: "Estoy contento porque quiero hacer deporte, aprender matemáticas, inglés, todo".

Potgietersrus está en la provincia de Transvaal del Norte, a 250 kilómetros de Johannesburg, y la población blanca es afrikáner (descendiente de los primeros colonos holandeses llegados a las costas de Suráfrica en el siglo XVII).

La dirección de la escuela aceptó a regañadientes la sentencia del Supremo y piensa recurrir al Constitucional, basándose en la "preservación de la cultura y valores cristianos". Koos Nel, director del centro, dijo: "El racismo no tiene nada que ver con esto. Es un asunto cultural". Y añadió una predicción: "Más o menos la mitad de los chicos blancos dejará esta escuela. Hay padres que están pensando en fundar un centro privado, sólo para blancos".

Uno de los padres afrikáners, Dawie Lewies, decía ayer a la puerta del colegio: "Mire: policía, prensa, kaffirs [término insultante afrikáner, traducible como cafres, para designar a los negros]. ¿Cómo voy a traer así a mis chicos a la escuela?".Nelson Mandela manifestó ayer, en Ciudad del Cabo, su contento por la decisión judicial, pero añadió que apelaba, para aplicar la disposición, al buen sentido. Mandela señaló que había consultado previamente con el líder del Partido Nacional, De Klerk, con el del separatista Frente de la Libertad, Viljoen, y con el del derechista Partido Conservador, Hartzenberg, para que ayudaran al Gobierno de Transvaal del Norte a cumplir la orden, con el consentimiento de la comunidad". El primer ministro de la región, Ngoako Ramatlhodi, dijo ayer estar "preparado para hablar con cualquiera, incluso los padres blancos que tienen miedo. Son miedos sin fundamento".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 22 de febrero de 1996.

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