Un hombre raptó 12 horas a una mujer a la que violó y maltrató

A las siete de la mañana del pasado 7 de enero, aún de noche, una mujer de 23 años vio cómo dos coches frenaban en seco en la calle del Monte Monjuich (Vallecas). Del primer vehículo, de color rojo, bajaron con rapidez dos hombres, quienes se dirigieron hacia ella y la raptaron. Doce horas después, la víctima fue liberada en el mismo lugar, tras haber sido violada, desvalijada y maltratada. La policía ha detenido a Gregorio S. F., de 31 años, como supuesto autor de los hechos, según informó ayer la Jefatura Superior de Policía.

El relato de la víctima sostiene que, una vez atrapada, la obligaron a acostarse en el asiento posterior del vehículo. El coche rojo se puso en marcha. Tras una hora, llegaron a un poblado de chabolas. La hicieron bajar para meterla en otro coche, metalizado. Allí quedó en manos de un hombre que la saludó con una navaja en la mano.

El raptor respondía al nombre de Goyo, lucía una leve calva en la coronilla -que luego se tapó con una gorra-, melena rubia hasta el hombro y barba. Los tatuajes cubrían los músculos de sus brazos, y las cicatrices, sus muñecas y abdomen. En las siguientes horas, sometió a la mujer a todo tipo de abusos sexuales y tocamientos, la golpeó y maltrató, y, antes del adiós, la violó. Durante la tortura, el hombre se cambiaba de gorra -unas veces se ponía una con la inscripción CK y otras una con la leyenda Chicago y un dibujo de una cabeza de toro-. A las siete de la tarde, el agresor la abandonó en el mismo punto donde la habían raptado

Gorras desparramadas

La víctima presentó denuncia en el Grupo de Delincuencia Sexual de la Brigada de Policía Judicial de Madrid. Además de la descripción del violador, facilitó algunos números de matrícula, así como detalles de la tapicería del interior del coche -como la guantera rota y las gorras desparramadas-. La pasada semana Gregorio S. F., quien tiene 18 antecedente policiales por robos y tráfico de drogas, fue detenido en la calle de Andaluces del Pozo, en Entrevías. Conducía un Seat Málaga azul metalizado. La Jefatura Superior de Policía afirma que Gregorio, al entrar en la comisaría se arrojó de cabeza contra la pared. "No acabaron aquí los percances. Obtenido el mandamiento de entrada y registro en su domicilio, cuando se le comunicó en presencia de la secretaria de juzgado y del abogado defensor que se iba a proceder, se lanzó cabeza por delante, contra el marco de la puerta", indica el comunicado policial.

Gregorio S., que ya ha sido puesto en manos del juez, se negó a declarar en comisaría. La policía mantiene que sus características físicas coinciden con las descritas por la víctima, incluidos los tatuajes y las cicatrices. En el Seat Málaga, los agentes descubrieron las dos gorras con que el hombre se tapó la cara mientras torturaba a la mujer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 22 de febrero de 1996.

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