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El tirón del gobernador

El tirón del gobernador es abrumador. Ayer, para escucharle, acudieron casi todos los banqueros, excepto Francisco Luzón (de viaje para la próxima privatización de Argentaria) y Emilio Botín, que no suele acudir a estos acontecimientos. Tampoco estaba Luis Valls, que tampoco acostumbra, pero sí su hermano Javier, co-presidente del Popular. Los demás ocuparon sitio en la mesa presidencial junto a Rojo: Emilio Ybarra, José María Amusátegui, Alfredo Sáenz, que dará cumplida cuenta a su principal accionista (Botín). También rodeaban al gobernador el ex banquero Claudio Boada (ex presidente de APD) y el profesor Fuentes Quintana.José María Cuevas decidió no ir al acto, como estaba previsto, para no correr la tentación de hacer alguna "manifestación política". Unos 300 empresarios y decenas de periodistas escucharon al gobernador: Eduardo Serra, José Manuel García Hermoso, Santiago Foncillas, Pedro Pérez, López de Letona, Alberto Recarte, Pérez de Bricio, Ysasi-Ysasmendi, Cándido Velázquez... Todos atentos.

El presidente de la APD, Enrique Moya, se esforzó por hacer una presentación digna de Rojo; pero le salió carraspeante -lo atribuyó a los fríos de estos días- y desaliñada. En seguida, Rojo se arrojó a la palestra, con un tono firme y un sempiterno cigarro en su mano derecha. Su discurso fue breve y bueno y tan conciso que apenas quedaron interrogantes para el turno de preguntas. Y las que hubo -Rojo pidió que no se salieran del contexto- no fueron lo que se puede decir profundas o malintencionadas. De esas que sirven para dar un título. Sirvió, eso sí, para que el gobernador intentara poner en el sitio que él cree que se merece a Boyer y otros empresarios de la beautiful -algunos allí presentes- que han puesto en tela de juicio el proceso de la unión monetaria y la propia unión también.

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