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COMERCIO ESPAÑA-URUGUAY.

La crisis entre los partidos coaligados en el Gobierno uruguayo forzó la investigación a la empresa española

Entre 1991 y 1992 la empresa estatal española Fomento de Comercio Exterior (Focoex), con el asesoramiento de la privada Eductrade, firmó contratos con la Administración uruguaya por valor de alrededor de 100 millones de dólares. Uno de los contratos fue con el Ministerio de Salud Pública y dos con la Administración Nacional de Educación Pública. De los productos comprometidos, es tan funcionando la práctica totalidad y quedan por instalarse únicamente una planta de conservas y dos de ordeño, así como un equipo de litotricia. El Gobierno uruguayo, además, nunca ha emitido ninguna queja a sus suministradores. No, obstante, el Parlamento aprobó la creación de una comisión de investigación sobre el contrato de Focoex, que comenzará, a trabajar, presumiblemente, a partir del 15 de febrero.

El Contrato de Focoex con Uruguay se resolvió sin reclamaciones y se ha ejecutado en un 97%

referencias que emplea Nicolini para comparar precios llegan a niveles casi delirantes".En la creencia de que la operación no fue buena, se manifiesta el director del Hospital Pasteur, Jaime Luksenburg, responsable de una comisión encargada por el actual ministro de Salud Pública, Alfredo Solari, del Partido Colorado, después de su posesión. "No tiene carácter investigativo. Queremos ver qué se compró, la aplicabilidad de los que se compró y qué se pagó", asegura el director. "Hemos pedido a todos los hospitales que nos informen sobre la situación del material comprado a Focoex, si está instalado, si tienen dificultades...". En total: 1.299 equipos con entrega técnica 8.574 sin ella y 203 vehículos.

Sergio Medina, responsable de la oficina de ejecución de la sociedad en Uruguay recuerda que ejecutivos de la entidad española viajaron para entrevistarse con las nuevas autoridades locales "y éstas les dijeron que hasta allí donde habían visto, Focoex había cumplido con su parte". Sin embargo, la comisión ministerial de Solari, dos médicos y dos técnicos, redactó el primero de octubre de 1995 un informe con críticas conclusiones con la operación por estimar que pudieron haberse conseguido mejores precios al tratarse de una compra importante y observar, asimismo, la existencia de material muy caro, sin destino aparente, defectuoso o de complejo funcionamiento.

"Eso es culpa nuestra"

"Creo que no se utilizó el monto de la operación para buscar un precio más adecuado pero, ojo, eso es culpa nuestra, no de Focoex, que vendió. Yo haría lo mismo. Focoex hizo su negocio y me parece perfecto. Y lógicamente vendió lo que le pidieron. El problema es nuestro", admite.

Otra es la postura del médico Julio Macedo, director general de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) en el anterior gobierno del conservador Partido Nacional, cuyos hombres redactaron la relación de equipos y cursos técnicos pedidos a los proveedores españoles de Focoex, 30 de ellos con oficinas abiertas en Montevideo y muy indignados varios por los perjuicios sufridos.

Macedo acepta que puedan darse diferencias de criterios sobre el contenido del plan de dotación hospitalaria llevado a efecto bajo su supervisión, pero afirma que la oferta española fue la más beneficiosa de todas las analizadas, incluida una de Israel. "¿Pero usted pidió a voleo?" "De ninguna manera. Nada se improvisó. Los equipos eran necesarios, pero no tuvimos tiempos para instalar todo", asegura. "Fueron muchos meses de trabajo para elaborar la lista con más de 10.000 equipos, muchas cabezas pensando", añade. El ministerio disponía de un presupuesto de 200 millones de dólares para pagar sueldos y atender 300 centros asistenciales, 60 hospitales y 800 camas.

"Nos eran imprescindibles fondos exteriores para mejorar la penosa situación sanitaria de Uruguay; estudiamos varias posibilidades pero los créditos españoles eran los más benevolentes". A Macedo se le imputa haber adquirido equipos sin la debida planificación e ignorar la aprobación de los organismos administrativos del ministerio. "Todos dependían de mí, y el señor al que dicen que debía consultar era un cargo político, no médico". Lo cierto es que, efectuado el relevo de gobierno, algunos equipos todavía no habían sido enchufados a la espera de una decisión ministerial.

El anterior director del ASSE se retrotrae a la lamentable situación hospitalaria de hace cuatro años "con algunos equipos de la segunda guerra mundial, con localidades en las que había que hacer colectas para comprar ambulancias". El 85% de las salas radiológicas carecían de adecuada protección.

"Podíamos haber ido presos", agrega. Con el nuevo Ejecutivo, arreciaron las críticas en la prensa sobre precios, cargamentos, o equipos rechazados con daños. Pero en los registros de Focoex figuran como atendidas las ocho reclamaciones presentadas. No había posibilidades de estafa la Agencia Internacional de Control SGS (Societé Generale de Surveillance), internacionalmente aceptada, intervino en torno a 120 ocasiones para certificar las calidad de los embarques a Uruguay (véase EL PAÍS de ayer).

Todo se solicitó

La anterior administración y la actual reconocen que nada llegó sin haber sido solicitado antes. De hecho, no pocos hospitales pidieron toneladas de material sospechando que transcurrirá mucho tiempo hasta disponer de otra oportunidad de compra. Esto parece haber ocurrido en el Centro Nacional de Quemados, que adquirió más de 700.000 dólares en trajes especiales. Los problemas surgidos durante la instalación o el arrinconamiento de algún contenedor son generalmente atribuibles a muchas razones: problemas organizativos derivados de las rencillas entre blancos y colorados, a compras efectuadas sin haber asegurado el definitivo destino del equipo, a falta de presupuesto para las preinstalaciones, a la disolución de la junta ejecutoria local por cambio de administración, al desmadre observado en no pocos hospitales y también a presiones de clínicas privadas poco interesadas en que la salud pública disponga de tecnología punta. Admite Luksenburg que la práctica totalidad de los equipos están ya en su destino "aunque alrededor del 20% o 30% no está todavía instalado". Este porcentaje es más reducido en la contabilidad de las firmas proveedores, que cuentan con los recibís.

En los libros de Focoex queda pendiente el acta de recepción de 189 de los 10.076 equipos. Un total de 82 permanecen en depósitos y hay constancia de que el resto, hasta los 189, llegó a destino. De acuerdo a las fuentes consultadas, llega al 97% el porcentaje del equipo suministrado funcionando a satisfacción.

Ana María es la secretaria del ministro Alfredo Solari. "El doctor no concede entrevista bajo ningún concepto", responde. Se trataba de recabar información complementaria y abundar sobre sus críticas a la operación de Focoex efectuadas durante la campaña electoral de 1994. El ministro calla. "Lo pisado, pasado", comentó durante su entrevista con una persona interesada en conocer sus reparos al convenio suscrito por el partido blanco. En el fragor del combate, Solari había anticipado la polémica.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de enero de 1996

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