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El conflicto de Málaga enfrenta a González y a su "número dos"

El pulso entre guerristas y renovadores por hacerse con el control del partido en Málaga ocupó la primera parte de la reunión de la ejecutiva federal, en la que se puso de manifiesto el desacuerdo entre Felipe González y el vicesecretario general, Alfonso Guerra. La conclusión del problema se demora una semana.González dejó claro que apoya absolutamente a Chaves -que quiere liquidar la ejecutiva provincial, guerrista-, y razonó que la ejecutiva federal no puede desautorizar al candidato a la presidencia de la junta de Andalucía. Por el contrario, Guerra argumentó que si se atiende literalmente a la pretensión de Chaves, se desautoriza a la ejecutiva provincial salida legalmente de un congreso. Guerra aprovechó para lamentar que en los últimos dos años, es decir, desde el congreso provincial, esa ejecutiva sólo ha recibido hostigamiento por parte de la regional, de mayoría renovadora.

Chaves pretendía que ayer mismo Madrid autorizara la creación de una gestora en Málaga tras las elecciones del 3, de marzo, cuya única misión sena convocar un congreso extraordinario. La noche anterior, el comité permanente de esta ejecutiva se había puesto de acuerdo para no tener que llegar a la medida extrema de crear la gestora, sino que, todos de buenas, se convocaría un congreso después de las elecciones. En la votación, Manuel Chaves ganó por sólo un voto.

Por la tarde, una vez reunida la ejecutiva al completo, Guerra sacó el reglamento y denunció la "ilegalidad" en la que iba a incurrir la ejecutiva si aprobaba la creación de una gestora, por cuanto que no se había oído la voz de Málaga.

González admitió que debía cumplirse la legalidad y, por tanto, escucharse a todas las partes, aunque dejó claro su apoyo a Chaves. Es más que probable que la decisión de formar una gestora simplemente se haya pospuesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de enero de 1996