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El Glison sufre una cornada grave

Entre la aberrante heterodoxia de El Glison y de El Cordobés, el morbo del público y el viento que sopló con fuerza a partir del tercer toro, el cacareado mano a mano terminó en pachanga. Pero es importante distinguir entre los osados que carecen de técnicas y los que, conociendo el oficio, obran aquí para tratar de triunfar. En la primera clasificación está El Glison, que se llevó su vigésimo novena cornada -además de las 13 fracturas que ha recibido- en sus cinco años de actuación; en la segunda está el temerario y carismático Cordobés.Después del paseíllo a invitación de la autoridad, la concurrencia se puso de pie y tributó una prolongada ovación a la memoria del periodista taurino Vicente Zabala. Al bravo que abrió plaza -aplaudido en el arrastre- El Glison sólo pudo darle capotazos de tanteo. Con la pañosa no pudo dominar el empuje de la fiera y abusó de antiestéticos parones al simular derechazos. Al ejecutar un remedo de lacernista fue arrollado, pero el oportuno quite de su peón lo salvó del percance. Entre las ráfagas del viento que hacían ondear su franela y las nobles embestidas del tercer ejemplar, que pedían que lo torearan con temple, El Glison sólo pudo dar trapazos al instrumentar un muletazo por alto el cornúpeta -aplaudido en el arrastre-, lo cogió y le infirió una grave cornada. (Según el parte médico, el asta entró por la superficie anterior del muslo derecho hacia el flanco izquierdo del abdomen, con una extensión de 30 centímetros. Lesiona piel, tejido celular subcutáneo, músculos recto anterior y piramidal del abdomen. Dos centímetros por abajo del orificio de entrada de la anterior, presenta otra herida de trayectoria transversal y de cinco centímetros, que afecta piel y músculos).

Cerro Viejo / El Glison, El Cordobés

Toros de Cerro Viejo, justos excepto 1º, enrazados, bravos 1º y 3º, con movilidad 2º y 5º y difíciles 4º y 6º.Jorge de Jesús, El Glison: metisaca, estocada trasera -aviso-, tres descabellos con puntilla y estocada caída -recibiendo un puntazo- (abucheos); metisaca -aviso-, estocada honda y estocada caída (silencio). Manuel Díaz, El Cordobés: estocada (oreja); estocada desprendida (silencio); dos pinchazos, estocada corta y dos descabellos (silencio); estocada caída delantera y seis descabellos (silencio). Al terminar la lidia del 3º ingresó en la enfermería El Glison, por una cornada grave de 30 centímetros. Monumental Plaza de México, 25 de diciembre. Un tercio de entrada.

Al fijo segundo El Cordobés lo veroniqueó rítmicamente. Trasteando por alto inició su quehacer y fue hasta el final el mismo que acertó a darle la distancia idónea al aplomado animal y a base de un heroico aguante logró una emotiva faena. Despachó al oponente de un limpio volapié. El madrileño luchó contra el aire que lo descubría y con lo distraído del cuarto bicho, que tumbó aparatosamente a Angel Juárez (padre), quien cayó debajo de su cabalgadura. El diestro aburrió por sus vulgares acciones con el trapo rojo. En sustitución de El Glison tuvo que lidiar el quinto astado y recurrió a las chabacanas "raneras".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de diciembre de 1995