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LOS SOCIALISTAS PREPARAN LAS ELECCIONES

González será candidato por séptima vez

La ejecutiva rechazó su argumento de que si él no se presenta se mitigarían los ataques al PSOE

, Por séptima vez, la Ejecutiva Federal del PSOE ha pedido a su secretario general, Felipe González, que sea candidato a la presidencia del Gobierno. Durante cuatro horas, González escuchó ayer a todos los miembros de la dirección del partido esgrimir argumentos para que encabece el cartel electoral con la tesis central de que con él pueden volver a ganar las elecciónes. Antes, le oyeron decir que no quería repetir y que el partido debía buscar otro candidato porque con su desaparición se eliminaba el problema, ya que todos los ataques se centran en él. Ante la unanimidad de la petición, el presidente del Gobierno se mostró dispuesto a hacer lo que el partido le encargue, si bien quiere esperar al próximo viernes a que el comité federal diga la última palabra.

También en esa reunión volverá a insistir en que se busque otra alternativa, aunque esta dilación es ya puramente formal, al corresponder a los 200 miembros del comité federal la potestad de designar al candidato.González dió ayer "argumentos para que la ejecutiva buscara otro candidato", según explicó el secretario de Organización, Cipriá Ciscar, visiblemente satisfecho al ofrecer la buena nueva de los socialistas.

El líder socialista, en una intervención de sólo 15 minutos, empezó recordando que ya en 1989 dijo que debía ser ésa su última confrontación electoral y que en 1993 la crisis económica y política le llevaron a asumir la máxima responsabilidad. Ahora, "por vergüenza torera", para que no pensara nadie que se apegaba al poder, no se sentía proclive a ser candidato.

Desde su perspectiva, según miembros de la ejecutiva, si no se presenta puede quedar "lo bueno" de la gestión socialista y desaparecer el problema que personalmente parece representar ante los ataques centrados en su persona. Les recordó que lleva 13 años y que es demasiado tiempo para una persona al frente del Gobierno. Una y otra vez insistió en la idoneidad de buscar a otro compañero.

Horas, después, en una entrevista en TVE, González reconoció que no podía tener la "soberbia"' de pasar por alto las apreciaciones de sus compañeros, pero manifestó: "No me hace ninguna gracia".

Negó que fuera responsable de que no exista otro candidato. "Tenemos una buena docena de compañeros con posibilidades de éxito" y reconoció que Javier Solana era el candidato a sustituirle e "iba cuajando de forma suave" hasta que su nombramiento como secretario general de la OTAN deshizo la posibilidad.

También aseguró que no temía los ataques personales en la campaña. "Mucha gente ha dedicado su vida a hacer ataques contra mí". Pese a su resistencia a presentarse, reconoció que le ilusionaba más el proyecto de país que la presidencia de la Comisión Europea, que rechazó hace un año. De ese modo, trató de salvar la contradicción del candidato a palos. Ciscar había anticipado que sería "el candidato más ilusionado".

Oídos sordos

Sus argumentos no le sirvieron de nada a González en la sesión. Tomó la palabra inmediatamente el vicesecretario general, Alfonso Guerra, para decirle que con él "el partido puede volver a ganar las elecciones". Habló Guerra del buen momento que se vivía gracias a los resultados de la cumbre europea y los errores del PP. Guerra consideró que el intento del PP de atacar al Gobierno a través de la comisión GAL del Senado "se le había vuelto en contra".Raimon Obiols, Joaquín Almunia, Narcís Serra, Ciscar, Txiki Benegas, Abel Caballero, Francisco Fernández Marugán, Javier Solana, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Javier Barrero, Joan Lerma, José Bono, Clementina Díez, prácticamente todos, tomaron la palabra para redondear los argumentos para convencerle. En primer lugar, de que es el mejor candidato y con él se pueden ganar las elecciones. Asimismo, consideraron errónea la percepción de González de que con otro candidato desaparecería "la crispación" o cesarían los ataques.

Después se manejó el concepto de "seguridad", para decir que los ciudadanos, a pesar del deterioro de la imagen de González y del partido, siguen percibiendo al presidente del Gobierno como el político que más tranquilidad transmite. Estas afirmaciones se basan en estudios propios de opinión. Junto a la seguridad se manejó la "confianza". Los ciudadanos, según dichos sondeos, confían más en González que en el presidente del PP, José María Aznar.

En fin, argumento tras argumento. Todo en tono afectivo y sin reproches. Tan sólo Matilde Fernández y José Bono mencionaron el hecho de que ya no había tiempo para pensar en otro candidato, aunque precisaron que el suyo era González.

El presidente del PSOE, Ramón Rubial, cerró el debate. Había dicho a González que no salía de la reunión sin aceptar. González reiteró su disposición a satisfacer al partido, pero acabó como empezó: "Creo que debíais pensarlo y elegir a otro candidato". No le hicieron caso.

Jordi Pujol, calificó de "casi inevitable" la decisión de González. Tras afirmar que en "un momento determinado, hace tiempo, muy sinceramente había decidido'' no presentarse, "tal como han ido las cosas" durante las últimas semanas, Pujol entiende que "haya cambiado de opinión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 1995