Retraso en la licitación y peligro para el empleo
La estricta aplicación de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas está provocando un preocupante retraso en la licitación de las obras públicas. Desde el pasado verano es casi nula. ¿La razón? La nueva legislación requiere la elaboración de unos pliegos de condiciones para contratar absolutamente nuevos, cuyas normas están pendientes del desarrollo del reglamento. Los constructores, los más afectados por este retraso, temen que entre la aparición de estos pliegos, las elecciones generales y la toma de posesión del nuevo Gobierno puede pasar casi un año sin licitaciones. Y eso supone retraso de obras por valor de casi un billón de pesetas. Fuentes del sector opinan que el empleo será el primer y gran perjudicado, posiblemente hacia la mitad de 1966. Los resultados de las empresas irán inmediatamente detrás.


























































