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Acuchilla a su ex mujer y mata a amigo tras una riña por el piso

Rafael Moreno Andújar, parado de 34 años, firmó su separación definitiva con un cuchillo de cocina y mucho odio. Moreno apuñaló en la madrugada de ayer a su ex esposa, Rosa Marcos González, de 33 años, y mató al amigo de ésta, José Andrés Holgín, de 29, tras una riña por el cuidado de sus dos hijos y la propiedad de la vivienda -un cuarto piso en la vallecana calle de Río Esmeralda-. El crimen, perpetrado, en Plena avenida de Palomeras, fue presenciado por los dos niños, de 7 y 10 años. Rafael Moreno, tras el homicidio, subió a la vivienda, donde se cambió de ropa y se lavó las manos. Luego huyó. Esa misma noche fue apresado por la policía.

Las desavenencias de la pareja. eran conocidas por la policía. De hecho, en la comisaría de Vallecas constan denuncias de ambos por abandono del hogar.Rafael Moreno Andújar y Rosa Marcos González vivían un agitado proceso de separación. Así, el mismo jueves la pareja acudió a las dependencias policiales. Cada uno por su lado, pero con un solo fin, Reclamaban la propiedad del piso (te la calle de Río Esmeralda (distrito de Puente de Vallecas), donde seguía viviendo la mujer con los dos hijos fruto del matrimonio.

Con sus llaves

La denuncia no bastó para calmar los ánimos de Rafael Moreno, quien, con ayuda de sus llaves, entró en el piso. Encontró a los niños solos. Y aguardó. La mujer, siempre según fuentes policiales, regresó sobre la una de la madrugada, acompañada por su nuevo novio, José Andrés Holgín. Se desató una virulenta discusión. Moreno reprochó a su antigua esposa que los críos, de siete 10 años, estuviesen solos pasada la medianoche.Rosa no aguantó más los reproches de su ex marido. Cogió de la mano a los niños y salió de casa. La acompañó José Andrés.

Moreno no se quedó quieto. Cogió un cuchillo de cocina y bajó a la calle. En la avenida de Palomeras, esquina con la calle de Buenos Aires, les alcanzó. Metió una cuchillada a la mujer en el abdomen y luego se dirigió hacia, José Andrés. Se enfrentaron bajo la luz de las farolas. José Andrés, desarmado, recibió cuatro puñaladas en el tórax. La agonía duró unos segundos. Quedó tirado sobre la acera. Rosa, aunque malherida, prosiguió la huida. La acompañaban los pequeños.

Desde un balcón cercano, una vecina vio la agresión. Primero, los pasos rápidos, los gritos entrecortados, el brillo del cuchillo. Llamó al 091. Su relato, en directo, espeluznó a la central de policía.

Describía el horror de la escena: el apuñalamiento de José Andrés, la huida de la mujer, los, llantos de los niños. Cuando la policía llegó al lugar, José Andrés yacía muerto. Dos niños le miraban asustados. A 300, metros estaba su madre, con el vestido empapado de sangre.

La testigo afirmó a los agentes que el homicida -con bigote y cazadora marrón- había huido por un descampado. La mujer, durante el trayecto al hospital, facilitó un detalle más: el agresor era su ex marido. Se inició la persecución.

En casa de sus padres

Dos agentes de Homicidios se apostaron en el portal del domicilio del padre del homicida, en la calle de Tirajama (distrito de San Blas). Mientras, otros policías seguían su rastro por el descampado.

A las 3.45, Moreno Andújar, con antecedentes por tráfico de drogas, fue detenido a la puerta de la casa de sus progenitores. No ofreció resistencia. El arma del crimen fue descubierto horas más tarde en un descampado cercano a la avenida de Palomeras. Aún tenía manchas de sangre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de noviembre de 1995

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