El Premio de Arquitectura Aga Khan recae en obras de gran impacto social

Viviendas para desheredados en Pakistán e India, entre los proyectos ganadores

El jurado del Premio Aga Khan de Arquitectura, que se anuncia mañana públicamente en Solo (Indonesia), ha decidido galardonar especialmente en esta su séptima edición cinco proyectos de fuerte carácter social. Entre ellos figuran sendos programas de vivienda para los habitantes más desheredados de Hyderabad (Pakistán) e Indore (India). También se han premiado otros siete proyectos, varios de ellos igualmente sorprendentes, hasta un total de 12.

El Premio Aga Khan, creado por el líder espiritual ismaelí en 1980 para galardonar los mejores proyectos arquitectónicos del mundo, islámico, se convoca cada tres años, está dotado con medio millón de dólares (unos 60 millones de pesetas) y lo otorga un jurado internacional independiente del que forman parte, en esta edición, Álvaro Siza y Peter EisenmanEl Premio Aga Khan surgió con la doble idea de promover la arquitectura de calidad en los países musulmanes y propiciar un acercamiento entre Occidente y esos países a través de la arquitectura.

El premio, que puede repartirse como estime conveniente el jurado, ha recaído finalmente en 12 proyectos; todos ellos están realizados en países de población islámica y tienen una antigüedad de al menos dos años para poder verificar su impacto. A cinco de esos proyectos se los premia como reconocimiento por su contribución a "un discurso social crítico", según el jurado. El catalán Lluís Monreal, miembro del jurado en esta edición, ha subrayado el "giro radical" que supone para el Premio Aga Khan galardonar proyectos de estas características.

En esta categoría de arquitectura eminentemente social figuran la restauración de la antigua Bujara, en Uzbekistán, en la que se ha buscado, más allá de convertir el sitio histórico en museo o atracción turística, implicar a la población y que ésta reutilice los monumentos, y la conservación de la ciudad vieja de Sana, en Yemen, con un criterio similar.

Pero sobre todo son los premios a otros tres proyectos de esta categoría lo que, según Monreal, "hará que se rasguen las vestiduras algunos arquitectos del mundo, especialmente los que van a por el Pritzker" (el premio considerado el Nobel de arquitectura). Son los siguientes: la reconstrucción del barrió de Hafsia, -en la medina de Túnez, con especial atención a la problemática social; un programa de desarrollo en Hyderabad que pretende fijar mediante vivienda a poblaciones nómadas urbanas, y la comunidad de Aranya, en Indore, un proyecto que trata de subsanar el problema básico de los programas convencionales de vivienda en India: el hecho de que la gente es demasiado pobre para mantener sus casas.

El jurado ha decidido premiar también, en otra categoría, una serie de obras de arquitectura contemporánea que aportan "novedades significativas": la Gran Mezquita de Riyadh. (Arabia Saudí) y la reurbanización de su entorno; el edificio bioclimático de IBM en Kuala Lumpur (Malaisia), que autorregula su clima mediante jardines interiores y terrazas de agua, y el hospital regional de Kaedi, en Mauritania, que utiliza en su arquitectura las cúpulas, arcos y bóvedas típicos del país.

Por último, cuatro proyectos más han sido galardonados en la categoría de "conceptos innovadores": la mezquita de la Asamblea Nacional de Ankara, que ha debido resolver el dilema de un edificio religioso en un órgano de gobierno de un país oficialmente laico; el centro cultural de la Alianza Franco-Senegalesa en Kaolack (Senegal), por su audacia decorativa, ya que emplea los diseños tradicionales; el programa de reforestación de la Universidad Técnica del Medio Oriente, en Ankara (más de 30 millones de árboles), y el paisajismo de la terminal del aeropuerto Sokarno-Hatta, en Yakarta (Indonesia).

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de noviembre de 1995.

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