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Clinton cree que la suspensión de pagos y el 'cierre' de la Administración son inevitables

La Casa Blanca y el Congreso se mueven al borde del precipicio del cierre de organismos oficiales y de la declaración de insolvencia y se acusan mutuamente de chantaje, terrorismo económicos e irresponsabilidad. Sin presupuesto y sin que el Departamento del Tesoro esté en condiciones de garantizar el pago de los intereses de los bonos, las dos partes intentan conseguir las simpatías de la opinión publica en una guerra radicalizada.

La proximidad de las elecciones influye en la radicalización de las posturas. Un sondeo Gallup índica que el 60% de los norteamericanos cree que el presidente Clinton debería vetar, por excesivamente drástico en sus recortes, el Presupuesto republicano. Clinton, que hoy obtenía un apoyo popular tan elevado desde marzo de 1994, consideró ayer "profundamente irresponsable" que los republicanos arriesguen la insolvencia del país por los desacuerdos sobre el Presupuesto: "No ha ocurrido nunca y no debería ocurrir ahora", señaló con semblante grave.El 1 de octubre comenzó el año fiscal sin Presupuesto. Días antes, el ejecutivo y el legislativo aprobaron una prórroga que permitía a la burocracia seguir funcionando mientras se mantiene la batalla de las cuentas, en la que los dirigentes republicanos tratan deintroducir drásticos recortes en sanidad y educación. Esa prórroga concluye a las 12 de la noche del lunes. Para complicar más las cosas, el departamento del Tesoro debe, antes del miércoles, hacer frente a sus obligaciones financieras y pagar 25.000 millones de dólares en concepto de intereses de bonos.

La Cámara de Representantes y el Senado han aprobado medidas para prorrogar de nuevo el presupuesto hasta el 1 de diciembre 3, para elevar, hasta el 12 de diciembre, el techo de capacidad de endeudamiento del Tesoro -limitado ahora a 4,9 billones de dólares- hasta 67.000 millones de dólares más. Pero las dos medidas tienen condiciones que la Casa Blanca no acepta y el presidente Clinton lo reiteró ayer: "No podemos permitir recortes en Medicare, educación y, medio ambiente como condición para que la administración siga funcionando, y no puede haber un debate serio bajo la amenaza de la insolvencia o del cierre de la administración". El presidente sugirió al Congreso que trabaje este fin de semana para resolver el problema.

En la ley aprobada por la Cámara para aumentar el techo de capacidad de endeudamiento se incluye la desaparición del Departamento de Comercio, severos límites a la acción gubernamental en medio ambiente, la eliminación de los recursos para los condenados a muerte y la prohibición de que los organismos que reciben fondos federales puedan hacer campañas de presión. La ley del Senado para prorrogar el presupuesto contempla fuertes recortes en sanidad y educación.

Si Clinton veta el lunes ambas leyes -y eso dependerá de las negociaciones del fin de semana- el drama contará con todos los ingredientes. En otras ocasiones -nueve, desde 1981- se ha llegado al borde del cierre oficial, pero se resolvieron en el último momento, con un debate menos crispado que el actual.

En cuanto a la posibilidad de que el Tesoro no haga frente al pago de los intereses -aunque cuenta con instrumentos para hacerlo sin recurrir al endeudamiento- la perspectiva proyecta una sombra perjudicial para EEUU en los mercados de valores. De hecho ayer, Wall Street inició su sesión con una pérdida de 20 puntos y el dólar, presionado además por los problemas que vuelve a tener el pego mexicano, se desplomó por debajo de los 100 yenes, el mínimo de las últimas semanas, y cotizó a 1,41 marcos, algo por debajo del día anterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 1995

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